Cuatro expertos taurinos internacionales legitiman el Toro de la Vega

Los cuatro expertos son el venezolano Williams Cárdenas, presidente de la Asociación Taurina Internacional; André Viard, presidente del Observatorio de las Culturas Taurinas de Francia; David Penton, magistrado y secretario general del Club Taurino de Londres, y Luis Capucha, profesor del Centro de Investigación y Estudios de Sociología de Lisboa.

Los cuatro expertos taurinos internacionales que acudieron este martes como observadores al Torneo del Toro de la Vega de este año ofrecieron su respaldo total e inequívoco al festejo taurino de Tordesillas (Valladolid), que coincidieron en interpretar como un vestigio que refleja el origen de la tauromaquia.

  

Los cuatro defendieron su valor cultural "puro y duro" y exigieron respeto a la diversidad en un mundo que tiende a la uniformización. Todos ellos, incluidos los que lo veían por primera vez, estuvieron también de acuerdo en que el torneo vallisoletano tiene muy poco que ver con la información que internacionalmente se difunde de él.

  

Asimismo, coincidieron en mostrar su sorpresa por el "extremo rigor" de los organizadores del torneo, que decidieron declararlo nulo este año al entender que en el sacrificio del toro 'Rompesuelas' se incumplieron las ordenanzas municipales que regulan el festejo.

  

Los cuatro expertos son el venezolano Williams Cárdenas, presidente de la Asociación Taurina Internacional; André Viard, presidente del Observatorio de las Culturas Taurinas de Francia; David Penton, magistrado y secretario general del Club Taurino de Londres, y Luis Capucha, profesor del Centro de Investigación y Estudios de Sociología de Lisboa, y gran conocedor de los festejos taurinos populares de aquel país.

  

Los cuatro presenciaron el torneo por la mañana, algunos de ellos por primera vez, y participaron por la tarde en la primera jornada del II Congreso Internacional del Toro de la Vega y la Tauromaquia Popular, en el salón de actos de las Casas del Tratado, donde expusieron su opinión sobre la fiesta y la polémica que la rodea, según informan fuentges de la organización.

 

CENTRO DEL MUNDO, COMO HACE 500 AÑOS

  

El más rotundo fue el presidente de la Asociación Taurina Internacional, que no dudó en afirmar que la localidad vallisoletana "vuelve a ser el centro del mundo, como ocurriera hace quinientos años con la firma del Tratado de Tordesillas".

  

Esta vez, a su juicio, "es el centro de un enfrentamiento filosófico y cultural entre dos maneras de entender la vida: los que creen en el humanismo y la libertad, y los que creen en los derechos de los animales y que piensan que se pueden cercenar los derechos de los hombres y de los pueblos".

  

Cárdenas aseguró que ha encontrado en el Toro de la Vega "la raíces más profundas de la tauromaquia y una expresión de cultura en la plena extensión de la palabra" y advirtió: "La cultura no se prohíbe; los políticos tienen la obligación de mantenerla y conservarla para trasladarla a las futuras generaciones".

  

A su juicio, la singularidad del Toro de la Vega en particular, y de la tauromaquia en general, no sólo no es ningún demérito sino que "es algo que nos hace diferentes, nos da un valor como pueblo y enriquece a la humanidad entera".

  

El portugués Luis Capucha, que asistía por primera vez al torneo, aseguró que la fiesta de Tordesillas había superado "ampliamente" sus expectativas. "No se puede hablar de oídas", reclamó. "He podido comprobar que en el torneo el toro cuenta con muchas ventajas, en contra de lo que me decían".

 

LO MEJOR, SUS VECINOS

  

Capucha aseguró que lo que más le había gustado de Tordesillas eran "las personas", por su acogida, su simpatía "y el coraje de resistir una presión tan grande como padecen para defender una fiesta que es suya".

  

El profesor reconoció que en el torneo existe violencia "pero la violencia es un hecho natural de nuestra condición humana". A su juicio, "la civilización no consiste en tener un perro en casa, sino en la capacidad de controlar los instintos y de mantener las reglas en unas circunstancias peligrosas, como ocurre en el torneo.

  

Por eso el Toro de la Vega es una escuela ética y de civilización". Además, añadió, "se crea un sentido peculiar de solidaridad y de pertenencia a un grupo que va más allá del individualismo y del egoísmo de nuestra cultura, una cultura dominada por una visión 'Disney' de la naturaleza".

  

El magistrado británico David Penton, que ya conocía la fiesta tordesillana con anterioridad, resaltó que "todos los festejos taurinos populares son fundamentales para sostener la pirámide que tiene en su cúspide las corridas de Las Ventas y La Maestranza".

 

LOS MEJORES VALORES DE LO HUMANO

  

Penton destacó que en la tauromaquia, el toro simboliza las peores características de lo humano, como la agresividad o la impulsividad, mientras que el hombre que lo lidia encarna, al contrario, los mejores valores de lo humano, como el valor, la inteligencia, la estrategia o la contención. "Su victoria es el triunfo de esos valores".

  

El secretario general del Club Taurino de Londres resaltó que la tolerancia se resume en un principio básico: "Vive y deja vivir". "Para mí ésta es la esencia de una sociedad civilizada". También resaltó la importancia de que existan tradiciones distintas en un mundo que tiende hacia la uniformización cultural. "Es esencial preservar las diferencias para no vivir en un mundo homogéneo y aburrido. Sería una tragedia que estas actividades fueran prohibidas".

  

Penton aconsejó a los taurinos españoles no infravalorar la fuerza de los movimientos animalistas, porque "son más listos de lo que muchos creen". En Gran Bretaña, recordó, "nadie creía que fuera posible prohibir la caza de liebres con galgos y la caza del zorro" y lo lograron. "No subestimen a los antis", advirtió.

  

Finalmente, el presidente del Observatorio de las Culturas Taurinas de Francia, André Viard, denunció que "atacar a la tauromaquia y al Toro de la Vega es darse buena conciencia a bajo coste". A su juicio, "la auténtica barbarie es la que se comete contra la humanidad, y esa está hoy en otra parte".

  

Viard arremetió también contra unos políticos "que carecen de valor". Si lo tuvieran, resaltó, "se preocuparían de defender los valores culturales en vez de tomar partido por una parte de la población contra la otra".