Cuando no sabemos qué nombre ponerle a una calle

Cuando no sabemos qué nombre ponerle a una calle.
La ciudad de Valladolid cuenta con algunos barrios donde el nombre de sus calles es un tanto peculiar, un repaso por las asignaturas más importantes cuando éramos niños, música, cono, historia, lengua,…

A veces en el Ayuntamiento se acaban las ideas a la hora de poner el nombre a una nueva calle y tienen que recurrir a cosas más comunes y cotidianas de nuestro día a día. Es normal, mucho antes de que explotara la burbuja inmobiliaria cuando cada vez que salías a la calle algo había cambiado; ya fuera para bien o para mal los barrios nuevos surgían como de la nada, calles y calles creadas, accesos por circunvalaciones, rotondas, semáforos, pasos de cebra, señales, ... todo un caos.

 

Los nuevos barrios se creaban como “churros” y como te fueras de casa durante una temporada, cuando volvías ya no sabías ni dónde estabas, todo había cambiado.

 

El nombre de una calle puede parecer algo no muy complejo. Puede que dependa de la localización en la que un barrio se encuentre, del ayuntamiento al que pertenezca o simplemente sea algo de azar a la hora de buscar su nombre.

 

En Valladolid existen zonas urbanas con unas calles un tanto curiosas. Nos remontamos a la infancia, os acordáis de la canción que todos cantábamos para aprender el alfabeto, por aquellos tiempos en los que no sobrepasábamos el metro de estatura.

 

 

En Viana de Cega, un pueblo de la provincia de Valladolid, algo más de 18 kilómetros y poco más de 23 minutos en coche, nos encontramos con una muestra de nuestro alfabeto castellano. Comenzando por la “A” y finalizando por la “I” a los encargados de ponerle nombre se les ha ocurrido esta fantástica idea, aunque todavía les quedan nombre para otras 18 calles más.

 

Cambiamos de aires, nos vamos a la música. Pasando el barrio las flores continuando por la carretera Villabáñez llegamos a la urbanización Puerta Casasola donde como veis el nombre de las calles es algo también interesante. La Carraca, el Rabel, el Armonio, la Caja, el Salterio, el Tamboril, la Campana o la Gaita son instrumentos por los que podemos “pasar y repasar” si alguna vez nos encontramos en este lugar.

               

 

Haciendo un poco de memoria nos remontamos al año 1896, fecha en que se inauguraron los primeros Juegos Olímpicos de la historia moderna, en este caso fue en la ciudad de Atenas, nombre que también coincide con la calle principal de un barrio de la localidad de Arroyo de la Encomienda. Berlín, Amsterdam, Montreal, Estocolmo y Barcelona entre otras son las calles por las que podremos dar un paseo recordando y disfrutando de un pedazo de historia que siempre quedara reflejada en el barrio de Santa Ana, en el sur de Valladolid.

 

                

 

La astronomía es algo que no va a quedar olvidada en este reportaje. En un barrio recientemente levantado, justo detrás del campus universitario y al lado del Paseo Juan Carlos I. Astrofísicos vallisoletanos estáis de enhorabuena, ya tenéis una calle con vuestro nombre. Cometas, satélites, nebulosas, asteroides y todo un completo vocabulario universal cosmológico os hará sentiros como en casa.

                          

 

Tampoco se han olvidado de los estudiantes, en relación con las nebulosas y los planetas, pero en general con la ciencia, existen dos polígonos industriales rodeados por la circunvalación VA-30 y situados al lado de La Cistérniga que repasan la tabla periódica de los elementos casi en su totalidad. Calle del Hidrógeno, Helio, Propano, Metano, Butano, Acetileno, Argón, Nitrógeno,…, polígono, cuanto menos, “inflamable”.

                             

 

Sin embargo existen otros casos en los que las calles pueden dar a confusión, pero no os preocupéis que alguien ya había pensado en esto. Si algún día vas por una calle cuyo nombre es Camino Falso o Calle Cortada,…, puedes pensar que se trata de alguna broma, pero quizás alguien lo haya puesto ahí para darte una pista de que es una calle sin salida, ¿o no?

 

 

El nuevo centro comercial de Río Shopping que se ha establecido en la localidad de Arroyo de la Encomienda recientemente también necesitaba de nombres de calles, era una zona semidesértica. A quien se le iba a ocurrir plantar un nuevo complejo en medio de la nada, está claro que a un “loco”, seguramente la calle Me falta un tornillo sea en su nombre, peo puede que nunca lo sepamos.

 

 

Si estas pensando en algún nombre gracioso para una calle, deberías buscarlo primero, ya que puede que alguien se te haya adelantado y te haya chafado la idea.