Cosas de familia

La poco original política de Mañueco y Martín Méndez.

La unidad de acción es algo muy de familia bien avenida, así que en este caso no podíamos esperar otra cosa. Por eso, el alcalde de Villares de la Reina, uno de los prebostes de esta nuestra provincia, ha acabado por seguir los mismos derroteros que su yerno que, en esto, le ha marcado un camino muy claro. Al menos, así se desprende del giro en la actitud que ha tenido con respecto a algo que le afecta directamente: el polígono industrial de Los Villares.

 

Como ya ha hecho Alfonso Fernández Mañueco, el veterano alcalde de Villares ha decidido sumarse a la cruzada de hacerle la puñeta a los empresarios. La derecha de toda la vida contra la patronal de toda la vida. Ver para creer. Y curioso siendo ambos alcaldes miembros destacados de un partido que puesta por los emprendedores, los empresarios, la creación de empleo y todos esos lugares comunes que abundan en los programas de quienes, muchas veces, no saben cómo se consigue nada de lo que prometen. Y que, como decía Gila, ni siquiera se dejan aconsejar.

 

Así que lo que hasta hace poco era colaboración y buenas palabras, ahora es un silencio total. Durante años Martín Méndez animó a la patronal a revitalizar la asociación de empresarios del polígono para sacarlo de su decadencia, pero ahora todo aquello es agua pasada. Las órdenes deben ser otras (y vienen de abajo hacia arriba en el árbol familiar) y los que eran colaboradores ahora son casi desconocidos. Prefiere ahora incentivar otra asociación, algo también muy de su yerno, y tiene a la llave de la gobernabilidad encargándose de la fina tarea de resucitar una asociación que nunca representó a nadie. Dicen que no le va muy bien, pero se trata de molestar.

 

Con estas se ha visto la patronal Confaes, que espera desde el día 15 de diciembre una respuesta de Martín Méndez a una carta que le fue enviada. El motivo, las trabas que, repentinamente, había empezado a poner este Ayuntamiento a la asociación que tanto animó a crear.

 

Sí, de nuevo una carta, ese género tan en desuso y al que Fernández Mañueco ha demostrado la misma alergia que ahora manifiesta su suegro. El alcalde de Salamanca tampoco es muy dado a responderlas, menos si llegan de un lugar de cuya dirección no quiero acordarme, sita en una céntrica plaza poco más allá de lo que fue dado en llamarse Gran Vía. Y ahora Martín Méndez tampoco atiende a las misivas de esta procedencia. Sin duda, cosas de familia.