Cornejo quiere repetir al frente de la gestión del teatro Zorrilla con un proyecto de novedades y continuidad

El empresario teatral Enrique Cornejo.

El empresario teatral Enrique Cornejo aunará novedades y continuidad en el proyecto que presentará al concurso convocado para asignar la gestión del teatro Zorrilla de Valladolid tras cuatro años en los que ha programado cerca de 700 funciones a las que han acudido más de 150.000 espectadores.

 

Cornejo, en una entrevista concedida a Europa Press, no ha detallado el contenido del proyecto con el que intentará renovar al frente de la gestión del teatro, propiedad de la Diputación de Valladolid, pero sí ha asegurado que será de continuidad ya que aún tiene cosas pendientes por poner en marcha.

 

"He hecho muchas cosas y estoy muy satisfecho, pero me faltan otras muchas por hacer", ha reconocido antes de añadir que ilusiones le sobran para continuar y que, pese a su gestión en los últimos cuatro años, compite en igualdad de condiciones con el resto de los concursantes.

 

"El teatro Zorrilla está potenciado absolutamente y se sitúa en el lugar que, como mínimo, le corresponde", ha asegurado antes de recalcar que los cuatro años de experiencia sí le aportan la ventaja de conocer, por ejemplo, los gustos del público y, por ello, los derroteros por los que debería discurrir el futuro de este espacio cultural.

 

El empresario teatral tiene claro la filosofía con la que afrontará, en caso de renovar, su gestión, la misma que dice le ha guiado en los últimos cuatro años: su deseo e ilusión por aportar a la ciudad, por ser útil, "porque la ciudad ha estado en el teatro y el teatro ha llegado a la ciudad".

 

EL AFORO NO HA SIDO UNA LIMITACIÓN

 

Tras resaltar que han sido más de 150.000 las personas que han acudido a los cerca de 700 títulos programados, Cornejo ha asegurado que las limitaciones de espacio no han sido impedimento para que la ópera, el concierto de Año Nuevo o la zarzuela hayan desembarcado en el Zorrilla, del que ha destacado, además, su papel como sede de presentaciones y actividades vinculadas a la vida de la ciudad.

 

"Está a la altura de cualquier teatro de Europa, lo único que le limita es su pequeño aforo", ha reconocido antes de resaltar que, pese a las consideraciones previas al arranque de la actividad del Zorrilla que apuntaban a un exceso de oferta en la ciudad, su puesta en marcha se ha traducido en la revitalización de la actividad cultural fruto de la competencia, "que hace que se agudice el ingenio".

 

Los artistas que han pasado por el teatro en los últimos cuatro años han experimentado la "alegría" de reencontrarse con un espacio que ya conocían y que, "fiel" a su política de precios "eminentemente populares", pese a las pérdidas que ha conllevado la programación de algunos de los espectáculos -"todo esto no puede ser rentable"-, ha registrado una "buena media de asistencia".

 

"Estoy feliz: he cubierto una parte importante de mi vida", ha confesado antes de recordar el modo en que se ha integrado en la vida de la ciudad, en la que tiene su "central", y el "amor" con que ha llevado a cabo su labor al frente del teatro.

 

Es por ello que su "exigencia" a su sucesor, en caso de no conseguir repetir al frente de la gerencia del teatro, se centra precisamente en guiar el futuro de este espacio con el "amor" que él asegura haberlo hecho.

 

Y es que, con trece teatros abiertos a lo largo de su trayectoria, el más importante "sin duda" ha sido el Zorrilla de Valladolid. "Si yo pudiese lo compraría", concluye.