Construcción y turismo, puertas por las que escapan 14.000 millones hacia la economía sumergida

Una cuarta parte de las actividades económicas de Castilla y León eluden el control de la administración: escriturar inmuebles pagando en negro, la facturación de servicios y turismo y el empleo en el campo, su origen más habitual. El fraude empezó como modo de subsistencia y se ha consolidado por la impunidad de los defraudadores.

No se puede medir con exactitud (al menos, no con el mismo método que el resto de actividades), aunque anida en todos los sectores y no hay duda de que aporta un potencial económico destacable. Es la economía 'en b', un factor clave en el engranaje económico de la sociedad, al que muchos atribuyen el mérito de mantener la estabilidad social que, a pesar de la crisis, se ha conservado. Pero que también es un freno de un tamaño importante para las políticas públicas porque es un aporte que escapa al control y que lo hace en todas las actividades. Un freno de 14.000 millones de euros.

 

El producto interior bruto (PIB) de Castilla y León, el valor de las actividades económicas, se eleva según el último dato disponible (2013) por encima de los 53.600 millones de euros. Engloba todas las actividades económicas productivas y su valor... salvo aquellas que no se declaran. Según los datos del sindicato de técnico de Hacienda, Gestha, esta economía paralela se eleva en la Comunidad por encima del 26% de lo declarado y supone unos 14.000 millones de euros. Esto convierte a la economía sumergida en un 'sector' de un volumen tal que está por encima de lo que vale cualquiera de las áreas económicas de la Comunidad: por poner un ejemplo, la administración pública, la Seguridad Social, la educación, la sanidad y los servicios sociales 'valen' 11.000 millones de euros.

 

 

Castilla y León no es la Comunidad con más problemas en este aspecto, aunque su nivel está claramente por encima de la media. Según el informe que elaboraron los técnicos de Hacienda y que se publicó a principios de 2014, supone el 26,4% de la actividad económica calculada para 2012. Entonces era, en términos de PIB, de 54.100 millones de euros en Castilla y León, aunque se rebajó hasta los 53.600 en 2013. El tope lo marcan Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha, donde roza o supera el 30% del PIB. Aunque hay provincias en nuestra Comunidad que marcan los datos más elevados: Zamora es la segunda de todo el país, con el 31,3%. Y cinco de las 20 primeras están en Castilla y León. Pero, ¿dónde se generan? 

 

 

CONSTRUCCIÓN, SERVICIOS Y CAMPO

 

"La mayor parte del fraude en Castilla y León tiene bastante que ver y está centrado en la construcción aunque haya caído", asegura el secretario general de Gestha, José María Mollinedo, en conversación con TRIBUNA. Mollinedo considera preocupante que la Comunidad mantenga una economía no declarada de una cuarta parte de su PIB. "En Castilla y León se mantiene esa costumbre de no escriturar los inmuebles por el valor real", apunta Mollinedo como una de las prácticas origen y destino de la economía en negro: la de pagar en 'negro' parte del valor de una vivienda, rebajando el valor de la escritura y de los impuestos que se pagan.

 

"El segundo sector en importancia en la economía sumergida de la región es el de los servicios, la hostelería, la restauración y el turismo. Y a continuación, el sector industrial", apunta. También incluye, en el ámbito laboral, el fraude en el sector de la agricultura y la ganadería.

 

En cuanto a las provincias, a la cabeza se encuentra Zamora, que ha llegado a superar ese 31%, diez puntos más que su nivel antes de que comenzara la crisis: son mil millones de euros de su PIB que se escapan. Destacan también León (28%), Ávila (27,6%), Palencia (26,7) y Salamanca (26,6); en el extremo contrario, Soria (21,2) y Burgos (21,18), entre las provincias con menos economía sumergida y por debajo de la media nacional (28,7%) y la regional (26,4).

 

 

MUCHO CONTROL DONDE MENOS FRAUDE HAY

 

Detrás de todo ello, "la falta de ambición de la Agencia Tributaria". "En cualquier oficina de Hacienda se pueden ver pequeños empresarios, autónomos y trabajadores por cuenta ajena, y a eso se dedican el 80% de los esfuerzos y de la plantilla, al pequeño fraude, y solo el resto al gran fraude, a las grandes fortunas y empresas que están radicadas en la Comunidad, cuando el 71% del fraude corresponde a estos sectores", asegura Mollinedo. El motivo: que es más sencillo perseguir a los pequeños defraudadores que a los grandes.

 

Otra cuestión son los motivos de la elevada implantación de la economía sumergida en Castilla y León. "Tiene un componente cultural que tiene que ver con la economía de subsistencia", motivo por sus tasas son elevadas en zonas menos desarrolladas y de interior. "Eso generó una cultura poco proclive a la solidaridad en el pago de impuestos porque no se veía que ese pago tributario se acomodara a los servicios recibidos", asegura Mollinedo. Sin embargo, los técnicos de Hacienda creen que eso cambió con el desarrollo de las Autonomías y que ahora lo que "realmente define el fenómeno es la impunidad con la que mueve la economía sumergida por la poca eficacia en la recaudación".