Confirman la relación entre las nuevas píldoras anticonceptivas y el riesgo de coágulos

Píldora

Alrededor del 9 por ciento de las mujeres en edad reproductiva en todo el mundo utilizan los anticonceptivos orales, subiendo hasta el 18 por ciento en las mujeres en los países desarrollados.

 

Aunque el aumento del riesgo de coágulos asociados con los anticonceptivos orales combinados se conoce bien, los estudios anteriores han utilizado diferentes métodos para examinar esta relación, por lo que los riesgos relativos asociados con diferentes combinaciones no son concluyentes.

 

PÍLDORAS ANTICONCEPTIVAS

 

Los resultados de una nueva investigación muestran que las píldoras que contienen uno de los tipos más recientes de la hormona progestágeno (drospirenona, desogestrel, gestodeno y ciproterona) se asocian con un mayor riesgo de tromboembolismo venoso (TEV) que las píldoras que contienen progestágenos más antiguos (levonorgestrel y noretisterona).

 

Los investigadores, con sede en la Universidad de Nottingham, Reino Unido, dicen que éste es "un estudio de clarificación importante" que "tiene el poder suficiente para proporcionar resultados comparativos fiables para diferentes formulaciones de anticonceptivos orales combinados".

 

Los científicos de este trabajo, dirigidos por Yana Vinogradova, investigadora en Estadística Médica en la Universidad de Nottingham, trataron de abordar estas diferencias para ayudar a explicar la variedad de resultados.

 

Utilizaron datos de prescripción de dos grandes bases de datos de Reino Unido para medir la asociación entre el uso de anticonceptivos orales combinados y el riesgo de TEV en mujeres de 15 a 49 años, ajustando por otros factores de riesgo conocidos. Vieron que las usuarias actuales de cualquier anticonceptivo oral combinado presentan mayor riesgo de TEV en comparación con las de la misma edad y estado de salud que no los emplean.

 

COMPARACIÓN DEL RIESGO CON LAS MUJERES QUE NO TOMAN ANTICONCEPTIVOS

 

En comparación con mujeres que no usaban anticonceptivos orales, aquellas que tomaban píldoras antiguas, que contienen levonorgestrel, noretisterona, y norgestimate, poseían alrededor de dos veces y media más de riesgo de TEV. Las mujeres que usaban las píldoras más nuevas, que contienen drospirenona, desogestrel, gestodeno y ciproterona, tenían alrededor de cuatro veces más de riesgo de TEV.

 

Los riesgos de las mujeres que empleaban nuevas píldoras eran de alrededor de 1,5 a 1,8 veces mayores que para las mujeres que tomaban las píldoras anteriores. En términos absolutos, el número de casos de TEV adicionales por año por cada 10.000 mujeres tratadas fue más bajo para levonorgestrel y norgestimato (seis casos adicionales), y más alto para desogestrel y ciproterona (14 casos extra).

 

Los autores subrayan que los anticonceptivos orales son muy seguros y señalan que el aumento de tres veces más de riesgo de TEV en mujeres que usan anticonceptivos orales en su estudio sigue siendo inferior al riesgo de hasta diez veces más de TEV en las mujeres embarazadas. Así, señalan que las mujeres con fármacos anticonceptivos combinados "no deben dejar de usarlos, pero deben consultar a su médico y revisar su tipo de píldora en su próxima cita si hay alguna preocupación".

 

Al tratarse de un estudio observacional, así que no hay conclusiones definitivas sobre causa y efecto, pero los autores consideran que este estudio "tiene el poder estadístico suficiente y el ajuste por factores de confusión relevantes como para ser considerado un estudio de clarificación importante.