CONFAE respalda a las empresas en la recuperación del Céntimo Sanitario

CONFAE viene asesorando a las empresas en las últimas semanas sobre la recuperación del llamado céntimo sanitario, una vez que la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminara que el Impuesto, que aplican algunas comunidades autónomas, vulnera la legislación comunitaria.

El tribunal ha señalado que ya en el año 2.000 se pronunció sobre la ilegalidad de un impuesto similar, y en 2.001  la Comisión Europea advirtió a España de que el “céntimo sanitario” era contrario a derecho. La administración española pidió entonces al tribunal europeo que tuviera en cuenta la difícil situación económica de las arcas públicas y el impacto que una devolución de esa cuantía podría tener en ellas. La sentencia que acaba de salir no obstante  dice finalmente que la elevada cuantía a reembolsar no es excusa, y por lo tanto, que el céntimo sanitario ha de ser devuelto a sus pagadores.


   En consecuencia, podrán reclamar la devolución de lo pagado por tal concepto,  todos los contribuyentes, ya sean personas físicas o jurídicas, que presenten recibos de los últimos cuatro años, periodo no prescrito, y quienes presentaron recursos durante el periodo ya prescrito.

 

Modelo de reclamación.

 

   Dada la transcendencia que para el sector empresarial tiene la sentencia del tribunal de justicia europeo, CONFAE ha remitido a sus empresarios y autónomos modelo de reclamación de los importes abonados en concepto de “céntimo sanitario”, que incluye  la solicitud de la devolución de los ingresos realizados en base a dicha repercusión indebida, que fueron devengados hasta  2.013, año en que se modificó tal impuesto para adaptarlo a las exigencias comunitarias. Entendemos que tal reclamación es factible si va acompañada de  las facturas o los documentos sustitutivos expedidos bajo autorización de la normativa vigente, siendo válido cualquier medio de prueba que acredite el pago de dicho concepto.
Añade la circular explicativa  de CONFAE que, para evitar la prescripción de periodos posteriores, la reclamación ha de presentarse antes del 20 de abril del año en curso.

 

Hitos reivindicativos de CONFAE y sus organizaciones.

 

   Ya a primeros de 2.012 la Asociación de Estaciones de Servicio (CONFAE), cuyas empresas  nutren en gran medida su volumen de negocio del transporte pesado,   ponía de manifiesto su preocupación por el hecho de que este recargo impositivo iba a situar al sector,  como así ha sido, en una posición de desventaja y desigualdad, al tener que competir con otras comunidades limítrofes que no aplican ningún tipo de recargo. Y efectivamente la aplicación del céntimo en Castilla y León sanitario obligó  a los empresarios y ciudadanos de nuestra comunidad a asumir pérdidas en los suministros y repostajes que no hubieron de soportar los ciudadanos de otras comunidades vecinas,  anunciándose también por el sector de gasolineras, como después se corroboró, que dicho “céntimo” tendría una repercusión negativa en las arcas autonómicas al derivar en la inevitable bajada del consumo; acontecimientos todos ellos que en ningún caso justifican que se haya pretendido penalizar fiscalmente un producto con la excusa de financiar un servicio básico del Estado, cual es la sanidad pública.  


   En 2.012 igualmente la Federación de Transportes de Ávila de CONFAE,  rechazó con rotundidad este impuesto, pues venía a incrementar aún más el ya de por sí desorbitado precio del gasóleo;  y el sector de Autoescuelas de la patronal abulense, expresó su malestar ante una exacción que repercutía  claramente en el incremento de sus costes fijos; aumento de costes que ha venido afectando también a otros sectores empresariales como la construcción, la industria, la alimentación y otros muchos en que los vehículos y los hidrocarburos son esenciales para la actividad económica.


   Recordaba CONFAE más tarde, de la mano de CECALE,  que la carga fiscal que supone esta medida vendría a incrementar el precio de los carburantes casi en cinco céntimos en litro, tratándose realmente de un nuevo impuesto al consumo que pagaríamos especialmente los ciudadanos de Castilla y León, implicando una quiebra del principio de unidad fiscal y un tremendo agravio comparativo respecto del resto de ciudadanos españoles.


Respaldo empresarial al manifiesto y a las movilizaciones empresariales regionales contra el céntimo.

  

Con estos antecedentes, CONFAE y sus principales sectores afectados se sumaron al manifiesto regional contra el  erróneamente denominado céntimo sanitario, manifiesto aprobado en un acto dirigido por CECALE en el que se constató que en ningún caso podía demostrarse que el pago del consumidor revertiría íntegramente en la sanidad, vulnerándose con este impuesto el principio de solidaridad entre comunidades autónomas (por cuanto ha supuesto un descenso del consumo de carburantes de entre un 20% y un 30%,  estimándose que un descenso en el consumo de solo el 10% podría ser perjudicial incluso desde el punto de vista de la recaudación para la administración regional), y vaticinándose finalmente que tal medida podría ser anulada por Bruselas, dada su dudosa legalidad.


El manifiesto dio pie días después a la concentración empresarial realizada ante la Consejería de Hacienda el 24 de febrero de 2012, que contó con la presencia y participación de miembros y directivos de las Asociaciones de Transportes, Taxis, Autoescuelas y Estaciones de Servicio y de la propia CONFAE, acto en el que se simbolizó la entrega simbólica de miles de llaves a la Consejera de Hacienda, representando el cierre de negocios que traería consigo el nuevo impuesto; poniendo de relieve una vez más que el incremento de los precios de los combustibles es directamente proporcional al encarecimiento de todos los productos y servicios, debido naturalmente a su influencia en  los costes de producción y distribución.


 A partir de ahí, han sido muchos los actos oficiales o internos en que las organizaciones empresariales han seguido defendiendo su postura fundamentadamente contraria  a este impuesto, que ha provocado sin duda la pérdida de puestos de trabajo, el cierre de empresas, y el encarecimiento de muchos productos y servicios hasta el punto de colocar a muchas empresas, importantes para la economía regional,  en una situación competitivamente desfavorable.