Condenas mínimas para los jóvenes que robaron en una casa de Cabezón para proveerse de marihuana

El propietario del inmueble, detenido a raíz de los hechos, ha sido condenado por delito contra la salud pública.

El Juzgado de lo Penal 2 de Valladolid ha impuesto el internamiento psiquiátrico a Alfredo M.R, uno de los tres jóvenes que en febrero de 2010 robaron en una vivienda de Cabezón para proveerse de marihuana, así como penas mínimas de cárcel para sus acompañantes, Andrés F.J.D. y Diego D.M, por idéntico delito y también la mínima para Dionisio S.M, propietario del inmueble y de la plantación de 'maría', único de los cuatro que ha sido condenado por delito contra la salud pública.

 

Concretamente, la juzgadora absuelve a los tres primeros del delito de tráfico de drogas al considerar no probado que pretendieran vender a terceros la mercancía robada, dada la grave adicción que sufrían, y acuerda imponer a Andrés F.J.D. y a Diego D.M. por delito de robo con fuerza en las cosas penas de siete y seis meses de prisión, respectivamente, al aplicarles las atenuantes -en el caso del primero muy cualificada- de drogadicción y dilaciones indebidas, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

El tercero de los implicados en el robo, Alfredo M.R, incapacitado judicialmente, diagnosticado de esquizofrenia paraonide sobre la base de un trastorno de la personalidad mixto límite y antisocial que asociada al consumo de cannabis y alcohol alteran las facultades intelectivas y volitivas, anulando las mismas, ha quedado absuelto del delito al aplicarle la juez una eximente completa pero, como medida de seguridad, deberá cumplir un año de internamiento en un centro psiquiátrico cerrado para que siga tratamiento médico y terapéutico.

 

La cuarta persona que compartió banquillo con los anteriores, paradójicamente la víctima del robo por ser el titular de la vivienda ubicada en la calle Jorge Guillén de Cabezón, Dionisio S.M, ha sido condenado a seis meses de prisión por delito contra la salud pública, en el que concurren también las atenuantes de drogadicción y dilaciones indebidas.    

 

El suceso objeto de la presente causa se remonta a la madrugada del 14 de febrero de 2010 cuando los jóvenes Diego D.M, Alfredo M.R. y Andrés F.J. fueron detenidos en Santovenia de Pisuerga tras una intensa persecución a cargo de una patrulla de la Guardia Civil que se inició poco antes en Cabezón de Pisuerga, localidad esta última donde los perseguidos habían violentado la puerta de una casa de la que se llevaron cuatro cajas con casi un kilo de plantas de marihuana.

 

Lo curioso del caso es, por un lado, que a raíz de lo ocurrido la Benemérita descubrió en la referida casa una plantación de marihuana (cannabis sativa), en concreto 45 plantas en diverso estado de crecimiento y con un peso de 1.397 gramos -el valor es de 4.810 euros en su venta al menudeo y de 1.078 por su venta en kilos- productos fertilizantes y lámparas de luz blanca, y, por otro, que el propietario y también acusado, Dionisio S.M, fue detenido dos meses después al personarse en el inmueble donde le esperaban los guardias desde el día del robo.

 

"FUIMOS A PILLAR"

 

Durante el juicio, tan sólo uno de los tres acusados del delito de robo, Andrés F.J, al que se aplica la agravante de reincidencia, reconoció su culpa pero, al igual que el resto, alegó que las plantas de marihuana obtenidas en la vivienda de Cabezón tenían por destino su autoconsumo y no su venta a terceras personas.

 

"Fuimos a pillar. Había bebido dos botellas de ron y estaba hasta las trancas", declaró Andrés F.J, quien, en declaraciones recogidas por Europa Press, explicó que conocía al propietario del inmueble, Dionisio S.M, por haber compartido con él ingreso en el Psiquiátrico Doctor Villacián y que su intención era comprarle marihuana ya que era conocedor de que tenía una plantación.

 

El procesado apuntó que al no encontrar a su amigo en la vivienda sufrió un "cruce de cables" debido a la ansiedad que tenía y por ello se lió a patadas con la puerta de entrada hasta lograr abrirla, momento en el que entró en ella con Alfredo M.R. para hacerse con cuatro cajas con casi un kilo de cogollos, mientras el tercer acusado, Diego D.M, permanecía al volante del vehículo con el que acto seguido los tres emprendieron la frustrada huida.

 

Por su parte, el joven que entró con él en la casa, Alfredo M.R, interno actualmente en el Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Fontcalent (Alicante), aseguró no recordar nada de lo ocurrido aquel día debido a su estado de embriaguez, mientras que el conductor del turismo, Diego D.M, se declaró inocente de todos los cargos tras alegar que se limitó a trasladar a sus acompañantes hasta Cabezón en la creencia de que iban a comprar marihuana para su propio consumo.

 

Ni siquiera el propietario de la plantación de 'maría', jardinero de profesión, reconoció la comisión del delito de tráfico de drogas puesto que, según insistió, el cultivo que mantenía en la vivienda era para su consumo y el compartido con otros amigos que de vez en cuando le visitaban.

 

El Ministerio Fiscal había solicitado para el jardinero y dueño de la plantación, Dionisio S.M, una pena de nueve meses de cárcel y 2.500 euros de multa por un delito contra la salud pública, así como dos años de internamiento en un centro psiquiátrico para Alfredo M.R. por idéntico delito y otro de robo -le aplicaba una eximente completa por padecer una esquizofrenia paranoide- y dos años y medio y un día de prisión y multa de 3.619 euros para Andrés F.J. por la comisión de ambos delitos, atenuados por su condición de drogadicto.

 

Para el cuarto de los acusados, Diego D.M, conductor del vehículo utilizado en los hechos, la acusación pública solicitó la pena más dura, un total de cinco años de prisión, dos por el delito de drogas y tres por el robo, y el pago de una multa de 3.619 euros.