Condenan a un hombre a cuatro años de prisión por vender droga en Valladolid y Zaratán

Imagen del juicio

Trapicheaba en locales de ocio de la ciudad y en aparcamientos del pueblo y también se le ha juzgado por tener un arma prohibida.

La Audiencia Provincial de Valladolid ha condenado a penas que suman cuatro años de prisión a I.R.L, de unos 30 años, por vender droga en locales de ocio de Valladolid, en su domicilio de Zaratán y en aparcamientos de centros comerciales próximos a esta localidad, donde residía, así como por tenencia de una defensa eléctrica lista para usar, un arma que está prohibida.

 

I.R.L, conocido como 'Nachín', ha aceptado los cuatro años de prisión (tres por un delito contra la salud pública y uno por tenencia de arma prohibida) con la atenuante de drogadicción y 4.000 euros de multa, lo que supone una rebaja de tres años con respecto a lo que inicialmente pedía el Ministerio Fiscal.

 

En el registro de la vivienda en la que residía el joven, sin antecedentes y actualmente en prisión, se encontraron diferentes cantidades de cocaína (25,11 gramos), MDMA (0,35), cannabis (45,88) y resina de cannabis (325,5 gramos), así como un laboratorio de marihuana perfectamente habilitado para la producción de dicha sustancia y un arma prohibida para dar descargas eléctricas, según la calificación provisional del fiscal a la que tuvo acceso Europa Press en fuentes jurídicas.

 

De la misma forma, en el registro practicado a finales de enero de este año en el marco de la operación 'Brutus' se incautaron algo más de 30.000 euros.

 

Las investigaciones de la Policía se iniciaron a finales de 2015 tras recibir los agentes diversas informaciones sobre un domicilio de Zaratán al que acudían, para abastecerse, numerosos consumidores de sustancias estupefacientes tanto de la capital como de otras localidades de la provincia.

 

Los investigadores, tras realizar numerosas gestiones, comprobaron que el joven que vivía en el citado domicilio junto a su padre se movía habitualmente en zonas de ocio de la ciudad en un descapotable de color negro y realizaba ventas de droga en distintos puntos de Valladolid, según la información que proporcionó el su día la Policía Nacional tras la explotación de la operación.

 

VENTAS DE DROGA

 

El fiscal, en su escrito de calificación, detallaba alguno de los "pases" de sustancias a cambio de dinero que detectaron los investigadores, la primera de las cuales se realizó el 29 de octubre de 2015 en el aparcamiento subterráneo del centro comercial Equinoccio, ubicado en Zaratán, donde supuestamente vendió a otro individuo 0,93 gramos de cocaína, que interceptaron al individuo después de la transacción.

 

Posteriormente, el 23 de diciembre supuestamente vendió en su domicilio dos placas de resina de cannabis a un individuo al que los agentes interceptaron sin perder de vista desde la transacción en el aparcamiento de otro centro comercial.

 

Finalmente, el 7 de enero, según el relato del fiscal, el acusado también realizó otra venta en las inmediaciones de la calle Forja de Valladolid --ubicada en el Polígono de Argales--, donde también presuntamente vendió a otro individuo 0,38 gramos de cocaína, sustancia que fue intervenida por los agentes.

 

Así, tras estas vigilancias, el 29 de enero, con orden del Juzgado de Instrucción número 5 de Valladolid, se efectuó un registro en el domicilio del individuo y se encontraron las sustancias citadas, una báscula de precisión, 300 euros bajo unos cojines en el salón, 19.600 y 9.450 euros en sendos sobre encontrados en una cazadora en la habitación del acusado.

 

Por otro lado, en la buhardilla del domicilio se encontró un laboratorio de marihuana dotado de lámparas y extractores de aire, de forma que tenía la estancia habilitada para la producción de esta sustancia.

 

Además, se encontró en un cajón de una mesa una defensa eléctrica simulada bajo la apariencia de una linterna, marca Tian Long, con un cable de conexión a la red y funda cuyo estado de conservación y funcionamiento eran correctos, de forma que estaba capacitada para realizar descargas eléctricas que permiten aturdir e incapacitar temporalmente a una persona y que tiene la consideración de arma prohibida, por lo que el fiscal solicita dos año de prisión.