Condenado a dos años de cárcel el conductor del accidente mortal en la rotonda de San Agustín de Valladolid

Juzgados de Valladolid. TRIBUNA

El juicio previsto para el lunes no se celebrará al haber alcanzado ya las partes una sentencia de conformidad.

El transportista madrileño Miguel C.P, autor en la mañana del 12 de septiembre de 2013 del accidente de tráfico que provocó en la rotonda de San Agustín de Valladolid el accidente de tráfico mortal que se cobró la vida de la joven Alba G.P, de 25 años, ha sido condenado a una pena de dos años de prisión.

  

Aunque estaba previsto que el juicio se celebrara este próximo lunes en el Juzgado de lo Penal número 2, finalmente la vista no se llevará a cabo debido a que las partes personadas en la causas, Ministerio Fiscal, defensa y acusación particular, han llegado hoy a un acuerdo para que la pena finalmente impuesta -los acusadores solicitaban cuatro años y medio-quedara reducida a dos años de privación de libertad, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

  

La condena, ya firme, halla al reo, quien se encontraba preso desde el día del siniestro, autor de un delito de conducción temeraria por consumo de alcohol -arrojó tasas del 0,64 y 0,62 miligramos de alcohol por litro de aire espirado -y exceso de velocidad- circulaba a 111 kilómetros por hora en una vía limitada a 40-, en concurso con un delito de homicidio imprudente, con la atenuante de reparación del daño, al haber consignado la indemnización pertinente.

  

En concreto, amén de los 90.000 euros de indemnización que la compañía aseguradora ya había abonado a los padres de la víctima, el condenado ha aportado otros 39.250 euros más para la familia, así como otros 750 euros para el policía local al que mordió en el momento de su detención, hechos estos últimos constitutivos de un delito de resistencia y de otro de lesiones por los que ha sido condenado igualmente a dos meses y veinticinco días de prisión y al pago de una multa de 150 euros.

  

El trágico accidente se produjo sobre las 06.50 horas del 12 de septiembre del pasado año en la rotonda de San Agustín, fecha en la que la joven Alba G.P, natural de un pueblo de León pero residente en Valladolid, se encontraba detenida en su Renault Clio ante el semáforo en rojo en el avenida de Zamora -hacia el polígono de San Cristóbal- y fue embestida por la Citroën Jumpy que conducía el imputado, con domicilio en Madrid.

 

ELEVADA INGESTA DE ALCOHOL

  

El conductor causante del trágico accidente mortal fue detenido tres horas después mientras permanecía escondido tras unos matorrales, a unos 30 ó 40 metros del lugar del siniestro. Se da la circunstancia de que el individuo arrojó una elevada tasa de alcoholemia, en concreto 0,64 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, con la particularidad de que la prueba no se le pudo hacer hasta casi cuatro horas después de los hechos.

  

En su declaración ante el juez, el conductor reconoció que había bebido, si bien alegó que no recordaba nada de lo que había pasado ni antes ni después del accidente, pues, según dijo, sufrió amnesia temporal.

  

De hecho, el detenido aseguró no ser consciente de dónde cogió el vehículo antes del accidente, ni recordaba las condiciones en que lo hizo, ni siquiera el accidente mismo, ni lo que sucedió después, hasta que fue despertado por la policía en unos matorrales en los que se encontraba tras darse a la fuga, con lo que el juez, antes de dictar auto de prisión, consideró que Miguel C.P. condujo "con manifiesto desprecio por la vida de los demás".