Condenado a casi 8 años por forzar a su exnovia a tener sexo con él tras ver un vídeo sexual de ella con otros

Logró su propósito al amenazar a la víctima con mostrar a su madre las imágenes que habían sido colgadas en las redes sociales.

La Audiencia de Valladolid ha impuesto una condena de casi ocho años de prisión, frente a los dieciséis solicitados por las acusaciones pública y particular, a un joven de 23 años, J.L.E.L, por obligar a su exnovia en noviembre de 2013 a mantener sexo con él, y ello en venganza tras haber accedido a una grabación en las redes sociales donde aparecían la víctima y otros dos varones mientras mantenían relaciones.


La joven y el ahora condenado habían mantenido una relación de dos años que concluyó en abril de 2013, pese a lo cual ambos seguían viéndose de forma esporádica, aunque el detonante de los graves hechos enjuiciados por la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Provincial se remontan al 21 de noviembre de ese mismo año, cuando J.L.E.L. tuvo conocimiento, a través de una grabación colgada en las redes sociales, de que su expareja había mantenido sexo con dos varones durante un reciente viaje a Valencia.

El procesado citó entonces a su expareja en una cafetería para pedirle explicaciones de lo ocurrido, ante lo cual ella alegó inicialmente que la habían forzado pero, al aconsejarle él que se lo contara a su madre y presentara denuncia, reconoció que había sido sexo consentido con ambos varones.

La confesión provocó el enfado de J.L.E.L, quien convenció entonces a su exnovia para que siguieran hablando del tema en casa de ella y ya en el inmueble, sobre las 19.15 horas, el primero la emprendió a golpes con el mobiliario y acto seguido comunicó a las claras a la víctima cuál era su intención: "¡Me has jodido la vida, ahora te la voy a joder yo!" y "¡si no quieres que tu madre vea el vídeo, vas a hacer ahora lo que yo te diga!", son algunas de las frases premonitorias de lo que venía a continuación.

LAS GRABACIONES DE MÓVIL

Así, por miedo a que la grabación llegará a manos de su madre, la joven accedió entre sollozos a todo lo que le exigía su antiguo novio, quien no contento con ello grabó con su teléfono móvil los distintos episodios de sexo a los que sometió a la víctima, contenido audiovisual que se ha convertido precisamente en una de las principales pruebas de cargo contra el agresor.

Y es que, a pesar de que el condenado alegara en su descargo que se trató de sexo consentido, el tribunal, además de basarse en el testimonio de la víctima, fundamenta su convicción sobre la culpabilidad del reo en el contenido de las grabaciones extraídas del móvil de J.L.E.L. en las que se escuchan las reticencias de la joven y las expresiones claramente conminatorias de él.

Éste, consumada la agresión, incluso amenazó con entregar el vídeo de Valencia a la madre de la joven si ésta, que había practicado allí un trío, no convencía a otra chica para mantener los tres idéntica relación. De hecho, durante los dos días siguientes el condenado utilizó el whatsapp para instar a la víctima a que buscara una tercera persona, si bien la joven contó lo sucedido a una amiga y ésta la convenció para que presentara denuncia.

En su condena, la Audiencia de Valladolid halla a J.L.E.L. autor de un delito de agresión sexual, con la consiguiente condena de seis años de prisión, así como de otro delito de amenazas, merecedor de un año y nueve meses de privación de libertad, mientras que le absuelve de la falta de injurias que le imputaban las acusaciones.

En concepto de responsabilidad civil, habrá de indemnizar a la víctima con 10.000 euros por los daños morales y perjuicios causados, junto con las correspondientes prohibiciones de acercarse o comunicar con ella por cualquier medio o procedimiento.