Concluyen unos días mágicos de Semana Santa en los que “Valladolid ha sido otra ciudad”

La Plaza Mayor acogió el Encuentro del Cristo Resucitado y la Virgen de la Alegría ante miles de vallisoletanos, donde el cardenal arzobispo Blázquez destacó lo especial de estos días.

Era el momento de poner el lazo a una Semana Santa casi perfecta, la guinda, ese final apoteósico que necesita todo evento de grandes características. Sin duda, el escenario era el perfecto. Un Domingo de Resurrección en el que, por suerte para los fieles vallisoletanos, tendría un tiempo poco más o menos como el que se ha dado en la gran mayoría de días, al menos en temperatura, aunque fuera ligeramente nublado. Tocaba echar el telón con el Fervorín y la Bendición Apostólica del cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, con todo el dolor de los pasionales de la Semana Santa.

 

En una Plaza Mayor abarrotada de gente, en la misma sintonía de lo que han sido el resto de procesiones durante toda la Semana Santa, las veinte cofradías comenzaron a desfilar y a organizarse de manera que quedó un bello mosaico multicolor frente al Ayuntamiento para escuchar a Blázquez.

 

Pero no eran los únicos que estaban allí citados. Las imágenes del Cristo Resucitado y la Virgen de la Alegría también tenían que cumplir con su compromiso en el Domingo de Resurrección. Como si de dos devotos más se tratara, después de procesionar por Valladolid y de la Santa Misa en la Catedral, quedaron instalados frente al Consistorio.

 

“Ha sido una gran Semana Santa”, arrancaba a decir el cardenal arzobispo. “Durante estos días Valladolid ha sido otra ciudad, los vallisoletanos y los visitantes lo han convertido en una gran fiesta. Y es que no sería posible sin la ayuda de todos los cofrades”. La gente, atenta, escuchaba las palabras que a la postre serían el broche de la Semana Santa.

 

Y como no podía ser de otra manera, la plática tenía que tener su mensaje. “Hay que pedir al Señor que ilumine el horizonte de nuestras vidas, que se nos demuestre que la esperanza es posible siempre aunque a veces nos invada el temor”, dijo el prelado antes de felicitar a todos los “niños, jóvenes, adultos y ancianos” por la Resurrección de Cristo.

 

“Queridos amigos, os deseo a todos una feliz fiesta de Resurrección, que lo vivido durante estos días se mantenga en Valladolid”. Curiosamente, como si de obra divina se tratara, el sol salió con fuerza detrás de una espesa mientras repiqueteaban las campanas de fondo y el público presente respondía con un aplauso atronador. Así, con el Aleluya de Hämdel de fondo y las palomas en pleno vuelo, concluía la Semana Santa en Valladolid.

Las palomas volaron ante el Cristo Resucitado y la Virgen en la Plaza Mayor de Valladolid. TRIBUNA

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