Conceden libertad condicional a un condenado por 'kale borroka' un año después de firmar su rechazo a la violencia

El juez ha tenido en cuenta la influencia positiva de su familia y su relación con el grupo de presos disidentes de la banda


MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

Iurgi Oteiza Nazabal, condenado a cuatro años y medio de cárcel por acciones de 'kale borroka', quedará en libertad condicional el próximo 30 de abril, justo un año después de que firmase por escrito su renuncia a la banda terrorista ETA y "la necesidad de reconocer y reparar a las víctimas".

"Sólo comprendo el uso de medios democráticos y pacíficos para abordar cuestiones políticas. Reconozco el daño que he podido causar. Rechazo el uso de la fuerza para influir políticamente. Veo necesario un reconocimiento y reparación a las víctimas. Me comprometo a realizar el pago de mi responsabilidad civil". Este es el contenido de la carta que escribió a mano Oteiza el 19 de abril de 2012 y a la que ha tenido acceso Europa Press.

El Ministerio del Interior le concedió el tercer grado penitenciario el 29 de octubre de 2012 por lo que sólo tenía que acudir a dormir a la cárcel de Martutene (Guipúzcoa). El propio ministro Jorge Fernández Díaz justificó esta medida afirmando que cumplía con todos los requisitos legales. Ahora su libertad condicional se hará efectiva el próximo día 30 de abril, momento en el que habrá cumplido las 3/4 partes de su condena que finaliza el 14 de junio de 2014.

La decisión cuenta con el visto bueno de la Junta de Tratamiento de la cárcel y de la Fiscalía de la Audiencia Nacional lo que ha llevado al juez de Vigilancia Penitenciaria a concederle la libertad condicional. En un auto del pasado viernes al que ha tenido acceso Europa Press se destacan algunas de las particularidades del caso de Oteiza, como por ejemplo, la influencia positiva de su familia.

ENTORNO FAMILIAR

"Es especialmente importante en este sentido la presencia de un entorno familiar que ha apoyado al interno en su desvinculación de las organizaciones y círculos en los que tuvo lugar el hecho delictivo", dice el juez.

Fuentes de la lucha antiterrorista informan de que en numerosas ocasiones son las propias familias de los presos los que les animan a mantenerse en la disciplina que ETA impone en las cárceles evitando así a sus allegados acogerse a medidas de reinserción que aceleren su salida de prisión.

En el caso de Oteiza, el juez tiene en cuenta que la familia "no forma parte de la organización de familiares de reclusos condenados por terrorismo, que cumplen la función de mantener la cohesión del autodenominado Colectivo de Presos Vascos, ni han recurrido a los abogados que habitualmente representan a esta clase de internos".

Tras un "periodo de actitud reticente", Oteiza fue poco a poco aceptando las actividades de la vida en común y pasó a "relacionarse estrechamente con aquellos que han abandonado la disciplina de la organización terrorista".

"INTERÉS EN PROMOVER EL FINAL DE ETA"

"Se percibe en el interno un especial interés por aquellas actuaciones de este grupo dirigidas a promover el final del terrorismo y el reconocimiento del daño causado tales como comunicados conjuntos, grupos de reflexión, etc", detalla el auto.

En cuanto al pago de su responsabilidad civil, Oteiza Nazabal aporta una cantidad de 20 euros al mes, una cantidad que el juez considera "testimonial" con respecto a la cantidad adeudada, pero valora el hecho de que el joven haya solicitado un puesto de trabajo remunerado con el objeto de aumentar su aportación.

Fue el 28 de septiembre de 2001 cuando Oteiza y varios de sus compañeros de 'kale borroka' quemaron un autobús de la Compañía del Tranvía de San Sebastián valorado en 97.820 euros que circulaba por el monte Igueldo de la capital donostiarra. La Audiencia Nacional consideró probado que hicieron señales para que el autobús se detuviera y, cuando lo consiguieron, desalojaron el vehículo, arrojaron varios artefactos en su interior y lo incendiaron.

Tras llevar a cabo el ataque, los jóvenes arrojaron al suelo los trapos que habían servido para cubrir sus rostros, mientras huían corriendo hacia el barrio de Intxaurrondo. Estas prendas fueron recogidas por la Ertzaintza, que en la mañana del 12 de diciembre de 2002 consiguió recoger un esputo del sospechoso, que tras ser analizado mostró un perfil genético coincidente con el encontrado en una de aquellas prendas.

El juez Baltasar Garzón envió a Oteiza a prisión el 21 de febrero de 2003, junto a Arkaitz Alkorta, Xabier Aiestaran y Joseba Arrizubieta, por participar en varios actos de terrorismo callejero, aunque en julio de ese año quedó en libertad tras depositar una fianza de 36.000 euros. Volvió a ser detenido el 25 de mayo de 2010 para cumplir la condena a la que había sido condenado.