¿Cómo veo la lluvia de estrellas desde Valladolid?

EUROPA PRESS

Carlos Cuello, planetarista del Museo de la Ciencia, da a TRIBUNA las claves para observar las 'perseidas', lluvia de estrellas que este 2016 se prevé intensa.


 

Uno de los fenómenos más esperados por los aficionados amateur a la astronomía tendrá su punto álgido en la madrugada del jueves 11 al viernes 12 de agosto. La lluvia de estrellas conocida como las perseidas (también llamadas Lágrimas de San Lorenzo), que debe su nombre a un efecto visual que hace que parezca que proceden de la constelación de Perseo, tendrán este 2016, según las previsiones, más intensidad que en otras ocasiones.

 

Pero a pesar de ello, hay que seguir una serie de recomendaciones si se quiere disfrutar en plenitud de esta lluvia de estrellas. El fenómeno es observable a simple vista, sin necesidad de telescopio, pero hay que tener en cuenta la contaminación lumínica que emiten los nucleos urbanos, la fase lunar, y la climatología.

 

"La luna estará en cuarto creciente, así que no dejará ver las perseidas más débiles, que son la mayoría, hasta que se oculte a las 2 a.m." explica Carlos Cuello, planetarista del Museo de la Ciencia de Valladolid, como una primera recomendación para quienes deseen apreciar estas 'lágrimas'.

 

Otro factor clave es la luz que desprenden los pueblos y ciudades, y que ensucia la visibilidad del cielo. Para salvar esta circunstancia solo queda hacer kilómetros. "Cuanto más lejos de Valladolid ciudad, mejor. Algunas zonas recomendables son subiendo por el valle del Esgueva (hacia el este de la provincia) o en la zona de Tiedra (a unos 60 kilómetros de la capital)" especifica Cuello, que ofrece una alternativa, no tan buena como las anteriores, a quienes no deseen desplazarse tanto: "Por aquí cerca, pasando La Cistérniga, a unos 20 kilómetros".

 

En cuanto a la climatología, otro punto a considerar para la observación de las perseidas, esta vez los aficionados a la astronomía están de suerte. "Para ese día, en la mayor parte de Valladolid dan cielos despejados". 

 

Por lo tanto, para asombrarse con el baile cósmico que regala el universo, los aficionados tendrán que estar listos entre el 11 y el 13 de agosto, a partir de las 2 de la madrugada, y alejarse lo más posible de la capital. De esa forma recibirán el regalo de ver cientos de meteoros difuminarse en la atmósfera terrestre, una 'lluvia de estrellas' que se produce anualmente gracias al encuentro con el cometa Swift-tuttle. Y que nadie olvide preparar un buen saco de deseos: estas noches tendrá la oportunidad de pedír a los cielos que se cumplan todos.