¿Cómo cuidar mi piel en invierno?

El frío provoca alternaciones en la piel con zonas especialmente sensibles como las mejillas, los labios, el cuello, el escote y las manos. ¿Qué hacer para cuidar esta parte del cuerpo?

En invierno, el frío hace que el organismo sufra alteraciones diferentes a las que experimenta en otras estaciones. En concreto, la piel se encuentra expuesta a las inclemencias climatológicas, siendo las zonas más sensibles a las bajas temperaturas las mejillas, los labios, el cuello, el escote y las manos.

 

Para cuidar esta parte del cuerpo durante la estación más dura, la dermatóloga de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) Nayra Merino ha elaborado una serie de consejos.

 

* Hidratar a diario y varias veces al día la piel. "Esto es especialmente importante en aquellas personas que padecen algún tipo de dermatosis (dermatitis atópica, psoriasis, etc.)". Un emoliente adecuado a base de lanolina, urea, etc., ayudará a mantener una piel sana durante el invierno.

 

* Evitar lavar excesivamente las manos. "Las dermatitis de desgaste que afectan al dorso de las manos son un motivo frecuente de consulta en esta época del año, especialmente en personas que por razones laborales se las lavan de forma repetida", señala. Para evitarlo, se debe promover el uso de guantes y cremas con efecto barrera.

 

* No utilizar productos agresivos para el lavado de cara y cuerpo. "Hay que escogerlos suaves y testados dermatológicamente". Además, es mejor evitar ducharse con agua muy caliente o muy fría. Lo ideal es el agua tibia y no ducharse más de una vez al día, ya que "esto aumentaría la deshidratación de la piel".

 

* Hidratar los labios y protegerlos de la luz ultravioleta. "Los labios sufren mucho en invierno, más aún si se tiene alguna alteración de base (queilitis atópica, actínica, etc.)".

 

* No hay que olvidar las gafas de sol y la protección solar diaria también en invierno, especialmente en zonas donde haya nieve, ya que "ésta refleja el 80 por ciento de la radiación solar".

 

* Cuidar la alimentación, aumentando el consumo de vitamina C y antioxidantes; no olvidar beber entre litro y medio y dos litros de agua al día; así como evitar el tabaco y el alcohol, ya que "repercuten de forma negativa en la salud de la piel, generando radicales libres. Además, "el alcohol empeora la dilatación capilar facial".

 

* Usar guantes y prendas de abrigo. "Sobre todo aquellos pacientes con sensibilidad al frío y que suelan padecer de perniosis (sabañones) o fenómenos de Raynaud (dedos de las manos fríos y que tornan en color blanco, azulado y rojo)", concreta.

 

* Huir de los cambios bruscos de temperatura, ya que esto "aumenta la posibilidad de aparición de capilares dilatados (telangiectasias o arañas vasculares) en la cara (especialmente mejillas)".

 

A este respecto, la especialista expone que los principios activos más recomendados para pieles no sensibles son la vitamina C, el ácido retinoico, el ácido glicólico y los hidroxiácidos (con importante función antiedad).

 

Sin embargo, hay pieles intolerantes que deben utilizar sustancias calmantes, vasoconstrictoras y descongestivas, como el dexpantenol, alfabisobolol, rusco, ácido glicirrético, etc. Además, tienen que evitarse productos que contengan alcohol, conservantes o perfumes. Por ello, "es fundamental la valoración individual dermatológica de cada tipo de piel".

 

En lo que se refiere a la textura de la crema, la ideal dependerá del tipo de piel y de si se padece alguna afección de base. "En general, el fluido será mejor para las pieles mixtas o grasas y la crema para las maduras y secas". Existen novedosas mascarillas y tratamientos de consulta, como la mesoterapia con ácido hialurónico, que "ayudan a una hidratación en profundidad", apunta Merino