Ciudadanos Valladolid y Sí se Puede; un comienzo poco prometedor en el Ayuntamiento

La corporación municipal el día de la toma de posesión, con los dos concejales de Ciudadanos y los tres de Sí se Puede entre ellos. A.MINGUEZA

Tan solo tres meses después de la toma de posesión y de la entrada al Consistorio, tanto el partido naranja como el morado ya han sufrido serios problemas internos.

La suerte del principiante, o del novato en este caso, no parece haberse hecho realidad. Tres meses después de que el Ayuntamiento de Valladolid hiciera un hueco a los dos nuevos partidos que se lo ganaron democráticamente, tanto Sí se Puede –marca local de Podemos- como Ciudadanos parecen encontrarse más en una pelea por salvar su situación interna que por preocuparse del futuro de los habitantes de la ciudad. Por partes.

 

13 de junio. Mientras Óscar Puente tomaba el bastón de mando municipal de las manos de Javier León de la Riva –aunque este último no apareciera en el acto-, el partido morado y el naranja sacaban pecho. Al fin habían conseguido entrar por la puerta grande del Consistorio gracias al apoyo de los vallisoletanos. Y no de cualquier manera.

 

Sí se Puede consiguió cosechar hasta tres concejales gracias a 16.585 votos –casi un 10% de los 168.181 del total que acudieron a las urnas-. Ciudadanos, pese a que hubo encuestas que le daban hasta cinco ‘asientos’, terminó por desinflarse en la recta final y se quedó con dos, merced de 12.655 papeletas –un 7’5%- en las cristalinas cajas a su favor. Los dos concejales correspondientes eran una buena forma de dar el primer paso dentro del Ayuntamiento.

 

Y lo demás, casi cien días después, es de sobra conocido. A poco que usted sea un vallisoletano medianamente asiduo de degustar los medios de comunicación, ya se habrá echado las manos a la cabeza con alguna que otra historia que ha salido a la luz de ambos grupos municipales. Sí, esos que se habían prometido a sí mismos y al resto de la ciudad la regeneración política.

 

A los hechos hay que remitirse. Mientras que alguno achacaba la tardanza de sus primeras propuestas a que ambos estuvieran aterrizando en el Ayuntamiento, parecía que comenzaban a urdirse eran los primeros problemas. El bombazo saltó a mediados de agosto para Ciudadanos, con el bien consabido positivo de alcoholemia del que cabe recordar que podría haber sido alcalde de Valladolid, Jesús Presencio.

 

El desarrollo de los acontecimientos en el nombrado Caso Presencio ha dejado boquiabiertos a propios y extraños. Mientras en Valladolid y en Castilla y León todo el mundo se frotaba los ojos ante una no renuncia que parecía cantada, en el resto de España se trataba de ‘pinchar’ a Albert Rivera para que tomara cartas en el asunto.

 

No solo se queda ahí la cosa, en la falta de respuesta de Ciudadanos a nivel regional o nacional. También salió a la luz la mala relación entre el número uno de la lista, Jesús Presencio, y la número dos, Pilar Vicente, quien ha terminado de dar un paso al frente tras el tropiezo del que se supone es su compañero. La cuestión es que a día de hoy Ciudadanos intenta recuperarse del mazazo a la espera de expulsar definitivamente a Presencio, en lo que ha parecido una crisis muy mal gestionada. Y lo que queda, con la posibilidad de que el protagonista se quede como concejal no adscrito y vaya por libre en los Plenos.

 

CRISIS MORADA

 

Por otro lado está Sí se Puede, con sus tres concejales Charo Chávez, Héctor Gallego y Gloria Reguero al frente. Bien es cierto que el partido morado ha mostrado hechuras importantes en estos tres meses, más al menos que Ciudadanos. Sin ir más lejos, el apoyo del partido vinculado al de Pablo Iglesias tuvo que prestar su apoyo a Óscar Puente en la sesión de investidura para que este fuera alcalde, que no es poco.

 

Y a partir de ahí, una vez quitado León de la Riva de en medio, Sí se Puede se tomó muy en serio su papel de oposición. Críticas al sueldo de Óscar Puente, la proposición de un servicio municipal de mediación para evitar desahucios... Fueron las estrellas de un grupo que empezó fuerte y que poco a poco ha parecido irse desinflando.

 

El tropiezo definitivo ha saltado a la palestra esta misma semana. El secretario general de Podemos en Valladolid, Daniel García, acusó junto a varios compañeros a los tres concejales del Ayuntamiento de falta de transparencia con sus sueldos, de “falta de cumplimiento” de su código ético y de aceptar supuestamente “prebendas” consistentes en invitaciones privadas a ciertos eventos.

 

Y fue en ese momento cuando saltó Podemos Castilla y León para interceder por sus representantes en el Ayuntamiento de Valladolid. Pablo Fernández respaldó y defendió a los tres mencionados y dejó la decisión de desvincular Podemos Valladolid de Sí se Puede en una asamblea ciudadana que se celebrará el próximo 27 de septiembre, domingo. Pero ya no había vuelta atrás; los ciudadanos de Valladolid ya habían olido los trapos sucios internos del partido morado.

 

¿Cuál es el futuro que les espera a estos dos partidos? Es difícil de predecir. Ambos se han llevado un mazazo muy duro que sin duda les marcará durante el resto de la legislatura –tres años y nueve meses, que se dice pronto-. ¿Podrán remontar los dos partidos que pretendían dar una vuelta a la política de Valladolid? Desde luego el comienzo no ha sido el mejor, precisamente.