Cigales recibe la visita de la Asociación de Padres y Amigos del Sordo de Valladolid

Los visitantes, en la Plaza Mayor de Cigales con el Ayuntamiento al fondo.

Una veintena de padres acompañados de sus hijos de la Asociación ASPAS (Asociación de Padres y Amigos del sordo) de Valladolid han visitado este fin de semana Cigales donde han podido conocer su Patrimonio y cultura vitivinícola mientras los niños realizaban actividades con los monitores de la Asociación en instalaciones cedidas por el Ayuntamiento de la localidad.

 

 

Los miembros de la Asociación Aspas visitaron la Iglesia de Santiago Apóstol, la Bodega Tradicional del S. XVII gestionada por la Oficina Municipal de Turismo de la localidad y la Bodega Hiriart pudiendo conocer de primera mano la cultura vitivinícola y patrimonio de esta localidad mientras los niños realizaban talleres y actividades.

 

La Asociación de Padres y Amigos del Sordo (ASPAS) de Valladolid, es una asociación sin ánimo de lucro, creada en 1979 a iniciativa de un grupo de padres, y desde entonces lleva realizando actividades, sin interrupción, en pleno funcionamiento y dando cumplimiento efectivo a sus fines estatutarios.

 

El motivo de su constitución fue dar respuesta a las necesidades que se planteaban en el Colegio Especial de Sordos de Valladolid, ya que este centro carecía de asociación de padres de alumnos y eran muchas las dificultades con las que los padres se encontraban en la educación de sus hijos. Más tarde pasó a constituirse como Asociación sin ánimo de lucro, como entidad independiente del centro escolar, y así ha continuado hasta el día de hoy.

 

ASPAS Valladolid tiene entre sus fines primordiales todos los que marca el Estatuto de Centros Escolares, y primordialmente su función general es la de asistencia al sordo:“Atención y ayuda a todos los sordos en su educación, adaptación a la sociedad, familia, profesión y demás problemas que su falta de audición les pueda presentar”.

 

Las familias que se asocian a esta entidad tienen hijos de diversas edades, que están o han estado inscritos en cualquiera de los centros y modalidades educativas y de rehabilitación existentes en la provincia, (públicas y concertadas, de educación especial, de integración preferente o bien en centros ordinarios, tendentes al oralismo o favorables a la lengua de signos...).