Cien ecuatorianos se echan a las calles de Valladolid para venerar a la Virgen del Cisne

La procesión de la Virgen del Cisne, por las calles de Valladolid. A.MINGUEZA
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La Asociación Cultural Folclórica de Ecuador organizó la tradicional procesión desde la Iglesia de San Isidro hasta Las Moreras, donde tuvo lugar una comida tradicional.

“Cada vez quedamos menos en Valladolid, pero seguimos siendo igual de devotos e intentamos pasárnoslo igual de bien”. Las palabras de Gloria Salinas, representante de Asociación Cultural Folclórica de Ecuador en Valladolid, no podían estar más cargadas de ilusión este sábado por la mañana, después de la procesión de la Virgen del Cisne por las calles de la ciudad. El trayecto había terminado en la zona deportiva de Las Moreras, pero hasta llegar ahí había mucho recorrido desde la Iglesia de San Isidro.

 

“Ha sido una procesión entretenida y fácil de hacer, como ha hecho poco calor al contrario que otros años...”, siguió Salinas, contenta con el panorama que tenía a su alrededor en la pista deportiva convertida en un improvisado comedor.

 

Los miembros de la Asociación Folclórica de Ecuador, con la Virgen. A.MINGUEZA

 

Cerca de cien ecuatorianos habían llevado a la Virgen, cerrada en un cajón de metacrilato, por el Paseo de Juan Carlos I, Avenida de Segovia, Labradores, Plaza España, Fuente Dorada, Plaza Mayor, Isabel La Católica y ya, por fin, Moreras. Un recorrido de algo más de dos kilómetros en el que, por suerte, el travieso sol escondido entre las nubes no hizo difícil el desfile.

 

Y allí estaba, rodeada de globos y decorativos, ante unos cien ecuatorianos que comían y bailaban al son de la música. “En la misa estuvimos lo menos doscientas personas, pero claro, muchos tenían que trabajar y no han podido venir después a la procesión”, hizo ver la representante de la Asociación Folclórica. “La verdad es que este año somos menos. Entre que alguno ha vuelto a Ecuador y otros se han ido a otros países de Europa...”.

 

En todo caso, lo importante es que hubiera un buen número de devotos dispuestos a disfrutar y a pasar un buen día por las calles de Valladolid. “Es el tercer año que lo celebramos y ya ves cómo está”. En el césped de Moreras y en los alrededores, gente de todas las edades disfrutaba de un plato de carne guisada acompañada de patatas, con la Virgen como testigo de excepción, otro año más.