Cerca de 280.000 castellanos y leoneses sufren el síndrome del ojo seco

Cerca de 280.000 personas en Castilla y León, un 11 por ciento de la población, sufren el síndrome del ojo seco (SOS), un trastorno ocular que causa malestar, problemas visuales e inestabilidad de la película lagrimal con daño potencial en la superficie ocular.

"Factores como el aire acondicionado, que comienza a utilizarse más ahora en el verano, o la contaminación pueden influir en su aparición", según ha explicado la doctora Margarita Calonge, catedrática de Oftalmología de la Universidad de Valladolid e investigadora del Instituto Universitario de Oftalmobiología Aplicada (IOBA) donde dirige el Grupo de Investigación en Superficie Ocular.

  

Los pacientes con SOS padecen irritación, sensibilidad a la luz, sequedad, dolor, sensación de arenilla, fatiga ocular, problemas para leer y o sensación de quemazón.

  

"Esta sintomatología dificulta muchas veces la realización de actividades cotidianas y puede provocar una disminución de la productividad laboral así como causar estrés",  según ha precisado Calonge.

  

De hecho, añade esta especialista, se ha demostrado en algunos estudios que estos síntomas repercuten de manera importante en la función visual, el estilo de vida, el funcionamiento social y físico, la productividad laboral y la calidad de vida relacionada con la saludEl alcohol o el tabaco pueden aumentar también la prevalencia

 

Aunque el origen del síndrome de ojo seco es aún desconocido y puede ocurrirle a cualquier persona, este trastorno visual aparece con más frecuencia entre mujeres entre 40 y 50 años y se sospecha que hay una predisposición genética.

  

No obstante, diversos estudios  recogen una serie de factores que se asocian a una mayor prevalencia del SOS. "Tener una edad avanzada, la disminución hormonal en la menopausia, el alcohol y el tabaco, la exposición a ambientes adversos, medicamentos como los antihistamínicos, los diuréticos, los betabloqueantes o los antidepresivos, o enfermedades como la diabetes mellitus o el déficit de vitamina A pueden condicionar su desarrollo", según ha indicado la doctora Calonge.