Cerca de 1.500 personas se animan a caminar en Valladolid por las personas con extrema necesidad

La marcha del Día de la Familia, a punto de arrancar en la Acera de Recoletos. JUAN POSTIGO
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La recaudación del Día de la Familia en Marcha, promovida por Cruz Roja, irá destinada a costear electricidad, agua y medicamentos para aquellos que no puedan pagarla.

El tiempo algo frío, pero en todo caso sin posibilidad de lluvia, un buen guiso esperando en la llegada y muchas, muchas ganas de ayudar a aquellas personas con necesidad. Así se planteaba antes del pistoletazo de salida la Marcha del Día de la Familia, que ha tenido lugar este domingo por la mañana por las céntricas calles de Valladolid y que ha congregado a cerca de 1.500 personas, dispuestas a desfilar por una buena causa.

 

Y es que los fondos recaudados en esta segunda edición del Día de la Familia irán destinados al programa de Cruz Roja ‘Ahora más que nunca’, con la que se pretende echar una mano a aquellas personas con necesidades tan básicas como pagar un recibo de la luz o del agua, o para pagar un medicamento.

 

Pero volviendo a la Marcha, el ambiente era inmejorable entre el millar y medio de asistentes. Risas de los más pequeños de la casa, padres llevándoles en brazos y alegría por poder colaborar con aquellos menos favorecidos pasando un buen rato al mismo tiempo.

 

“Me ha dicho mi papá que nos lo vamos a pasar bien”, decía una pequeña Mar Domínguez de apenas cinco años, antes de refugiarse en los brazos de su padre, presa de la vergüenza. “Es que es muy tímida”, reía Antonio, su progenitor en la línea de comienzo en la Acera de Recoletos.

 

Con los diez minutos típicos de retraso para este tipo de pruebas, la marcha dio comienzo con una cuenta atrás. Era el momento de andar, o correr los más avispados, por un buen motivo.

 

Tras rodear todo el Campo Grande y atravesar la calle Santiago pasando por la Plaza Zorrilla, tocaba dar una vuelta a la Plaza Mayor para hacer prácticamente el mismo recorrido a la inversa y acabar en el punto de partida. Apenas tres kilómetros que los más veloces completaron a paso ligero, mientras que otros optaron por encender el ‘modo paseo’ para realizar el periplo con mayor tranquilidad.

 

Una vez de nuevo en Recoletos, la música, el guiso, el vino, los refrescos y el agua empaparon el ambiente con la colaboración del restaurante La Criolla. "Realmente es una manera de echar una mano a aquellos que lo pasan mal y apenas cuesta nada. De hecho, uno pasa un buen rato con la familia y con los niños", explicaba Rodrigo Sáez, quien acudió con la compañía de sus tres hijos y su mujer. Una vez más, Valladolid se lo pasaba en grande por una buena causa.