Cayetano, Eugenia y Alfonso Díez lloran por el estado de la Duquesa, que ha regresado a Dueñas

Carlos Fitz-James, a la izquierda

La Duquesa de Alba abandonó anoche el hospital Quirón Sagrado Corazón para seguir su tratamiento en la Casa de las Dueñas. En las últimas horas la duquesa de Alba habría experimentado un aumento de los leucocitos, lo que indicaría que los antibióticos no le hacen efecto y que el desenlace de la situación depende solo ya de la fortaleza de la paciente, según fuentes médicas.

Antes del traslado llegaban a Dueñas dos bombonas de oxígeno, una cama plegable de hospital, material médico como gasas y guantes... Las personas que allí estaban han podido ver cómo todo ese instrumental médico entraba en la vivienda. Horas antes de la llegada del material médico las puertas de palacio se abrían pero para que salieran de él familiares de la duquesa de Alba. Dos de sus hijos, Eugenia, duquesa de Montoro y Fernando, marqués de San Vicente del Barco y su marido, Alfonso Díez dejaban Dueñas en dirección al centro hospitalario donde la aristócrata estaba ingresada desde el pasado domingo. Más tarde todos ellos volvían ya a Dueñas, también Cayetano y Alfonso.

 

A mediodía, su hijo Fernando afirmó "se ha estabilizado un poquito" en las últimas horas y que "las noches a veces se pasan mejores y otras peores".

 

Después también abandonó la clínica la pequeña de los seis hijos de la Duquesa, Eugenia, que permaneció casi tres horas en el interior del centro, adonde llegó acompañada por el esposo de Cayetana, Alfonso Diez, y el mayor de sus hermanos, Carlos, duque de Huéscar.

 

Con el gesto serio y apenado, dejando entrever su preocupación, la duquesa de Montoro se limitó a decir "se encuentra regular". Estas entradas y salidas se producían antes del traslado ya que todos han estado permanentemente junto a doña Cayetana.

 

El marido de doña Cayetana, Alfonso Díez, ha acudido cada día junto a los hijos de la Duquesa a la clínica. El duque consorte de Alba abandonaba la clínica por última vez visiblemente emocionado y con lágrimas en los ojos tras el empeoramiento de su mujer, con la que contrajo matrimonio en Sevilla hace tres años.

 

Después también abandonó la clínica la pequeña de los seis hijos de la Duquesa, Eugenia, que permaneció casi tres horas en el interior del centro, adonde llegó acompañada por el esposo de Cayetana, Alfonso Diez, y el mayor de sus hermanos, Carlos, duque de Huéscar.

 

Con el gesto serio y apenado, dejando entrever su preocupación, la duquesa de Montoro se limitó a decir "se encuentra regular". Estas entradas y salidas se producían antes del traslado ya que todos han estado permanentemente junto a doña Cayetana.

 

El marido de doña Cayetana, Alfonso Díez, ha acudido cada día junto a los hijos de la Duquesa a la clínica. El duque consorte de Alba abandonaba la clínica por última vez visiblemente emocionado y con lágrimas en los ojos tras el empeoramiento de su mujer, con la que contrajo matrimonio en Sevilla hace tres años.

 

 

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