Castilla y León, pionera en la creación de una unidad de largos supervivientes oncológicos

El objetivo de esta unidad, ubicada en Salamanca, y pionera en España es la atención integral de aquellos enfermos que han sobrevivido más de cinco años a un diagnóstico de cáncer

Dentro del programa de coordinación entre Atención Primaria y Atención Especializada de Sacyl, desde el Servicio de Oncología del Complejo Asistencial Universitario, se ha iniciado la puesta en marcha de un plan de atención a pacientes largos supervivientes de cáncer en el que ya participan todos los centros de salud de Salamanca. Este plan pretende dar cobertura, de una forma eficaz y eficiente, al seguimiento de enfermos con antecedentes oncológicos que han superado, al menos, cinco años desde la finalización del tratamiento con intención curativa de la enfermedad neoplásica.

 

Muchos de estos pacientes están 'libres de enfermedad' –expresión referida a neoplasias en remisión-, pero algunos de ellos se enfrentan a aspectos físicos, sociales, laborales, psicológicos y emocionales que constituyen una verdadera enfermedad crónica.

 

El seguimiento de estas personas tiene unas peculiaridades que precisan la colaboración entre equipos de Atención Primaria y los servicios de Oncología. Como se sabe, el envejecimiento, el diagnóstico precoz y los avances en técnicas y terapias siguen incrementando la tasa de supervivientes. De hecho, cada año se curan más enfermos con distintos tipos de cáncer que pueden tener una esperanza de vida similar a la población general.

 

El doctor Cruz, que es además jefe del Servicio de Oncología del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, ha explicado que, según la SEOM, cada año habrá en España 100.000 nuevos largos supervivientes –alrededor de 7.000 en Castilla y León-, con necesidades especiales que es preciso atender de la forma más adecuada.

 

Además, si se tiene en cuenta que casi la mitad de los largos supervivientes de cáncer son mayores de 70 años, es importante identificar el impacto de estos problemas específicos en relación con las comorbilidades frecuentes a esa edad –hipertensión, diabetes, cardiopatías-.

 

Experiencia piloto

 

La experiencia piloto puesta en marcha en Salamanca en colaboración con la SEOM pretende, según ha explicado el consejero de Sanidad, hacer un seguimiento de estos pacientes en aspectos como la prevención de una recaída, nuevas neoplasias o efectos secundarios tardíos, y la necesaria coordinación entre especialistas y Atención Primaria. Y todo ello basado en la alta calidad de la atención sanitaria pública y en el hecho de que los indicadores de eficacia de la asistencia oncológica están entre los mejores de los países desarrollados.

 

Según el momento de la enfermedad y la situación clínica del paciente, el peso de la atención recaerá más en Atención Primaria o en Atención Especializada. Así, durante el tratamiento activo la asistencia se realizará en el hospital, mientras que los profesionales de los centros de salud cobrarán más protagonismo a medida que transcurra el tiempo desde que el cáncer haya sido tratado y cobre relevancia la gestión de la salud a largo plazo.

 

Existen pacientes de alto riesgo que pueden definirse como los que poseen una elevada probabilidad de recaer o presentar un segundo tumor, incluso más allá de los cinco años, o que tienen secuelas importantes debidas al propio cáncer, a las técnicas diagnósticas o a las terapias recibidas. Este tipo de enfermos suele requerir seguimiento hospitalario, en muchas ocasiones por equipos multidisciplinares.

 

Por otro lado, gracias a los programas de cribado y diagnóstico precoz puestos en marcha por la Junta de Castilla y León cada vez son más los pacientes que se diagnostican en estadios iniciales, lo que unido a la mayor eficacia de los antitumorales hace que el riesgo de recaída de muchos supervivientes a largo plazo sea bajo. En este grupo la atención integral dentro de programas de salud se considera prioritaria, y por tanto es recomendable que se realice en Atención Primaria.

 

La idea de esta unidad es que, en general, los pacientes deben ser atendidos en los centros de salud, dejando los hospitales para problemas específicos o más complejos, para lo cual se han establecido unos circuitos entre ambos niveles y se ha creado la figura del 'oncólogo de enlace', encargado de identificar a estos pacientes y de elaborar una hoja informativa individualizada de cada uno con las recomendaciones y pautas de seguimiento más adecuadas a su situación física, psicológica o sociolaboral.

 

El protocolo establecido en Salamanca indica que cada paciente irá acompañado de un informe completo de todo su proceso y del tratamiento administrado, indicando los años que lleva libre de la enfermedad. Asimismo, se acompañará de la citada hoja informativa relativa al seguimiento de su tumor, en la que se especificarán los tiempos y pruebas adecuadas que precisa.

 

La idea de esta estrecha colaboración entre niveles se refleja en que desde Atención Primaria podrán solicitarse las pruebas diagnósticas imprescindibles para el seguimiento de este tipo de pacientes. Si se detectara una recaída, el médico de familia deberá contactar con la ULSO, donde se valorará la información y, en caso necesario, se reintegrará al enfermo a las consultas hospitalarias.

 

La estimación realizada por los responsables de la ULSO de Salamanca es que, en una primera fase de cribado, cada semana puedan detectarse entre cinco y diez pacientes con estas características, que se repartirían entre los 35 centros de salud de la provincia, con la ventaja de que el oncólogo de enlace entre ambos niveles estará siempre a disposición de los profesionales de Atención Primaria para ser consultado cuando sea necesario.

 

De hecho, desde su puesta en marcha el pasado 7 de mayo han sido derivados desde Oncología Médica a esta unidad un total de 172 pacientes, de los que 129 son mujeres y 43 varones, siendo los tumores de mama (47,1 %) y colorrectal (31,4 %) los más prevalentes.

 

Los especialistas de la ULSO han dado el alta definitiva a 113 de esos pacientes, bien para ser seguidos en Atención Primaria -54 en centros de salud rurales y 38 en urbanos- o bien para su seguimiento en Oncología o en la Unidad de Consejo Genético.

 

En total se han diseñado protocolos para once tipos de cáncer: mama, epitelial de ovario, endometrio, cérvix, colon, recto, estómago, pulmón, vejiga, testículo y del área otorrinolaringológica. En cada uno se incluyen criterios sobre periodicidad de revisiones, exploración y analítica o pruebas diagnósticas o sobre complicaciones tardías secundarias a tratamientos.

 

Como ejemplo, el protocolo de seguimiento establecido para un cáncer de mama recoge una revisión anual, que incluirá exploración física, mamaria y de cadenas ganglionares, una mamografía y una analítica completa. En caso de que alguna de las pruebas revele una recidiva de la enfermedad todos los resultados se enviarán a la ULSO para analizar la sospecha clínica. Una vez evaluado el programa se extenderá progresivamente a todas las áreas de salud de Castilla y León.