Castilla y León, la región española en la que más ciudadanos usan de manera exclusiva la sanidad privada frente a la pública

Un consultorio médico de Sacyl.

El 31 por ciento de los asegurados castellanos y leoneses no usa la pública.

En el último año prácticamente se ha duplicado el número de usuarios de la sanidad privada en España que recurren únicamente a estos servicios y dejan de lado la sanidad pública a pesar de tener derecho a ella, según los últimos datos del Barómetro de la Sanidad Privada 2014 elaborado por el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS).

  

Así, por comunidades, Castilla y León es la región en la que más ciudadanos realizan un uso exclusivo de la sanidad privada, ya que el 31 por ciento de los asegurados no usan la pública.

  

Dicho trabajo se ha realizado a partir de más de 2.500 encuestas realizadas entre enero y febrero de este año a ciudadanos que tienen contratado un seguro privado de salud (74%) o forman parte de alguna mutualidad (24%).

  

La mayoría son conocedores de la sanidad pública porque hasta un 74 por ciento admite haber usado ambos sistemas pero hasta una quinta parte, un 17 por ciento de los encuestados, reconocían usar exclusivamente la sanidad privada, frente al 9 por ciento del año anterior.

  

Por comunidades, el uso exclusivo de la privada es mayor en Castilla y León donde el 31 por ciento de los asegurados no usa la pública, seguida de Galicia y La Rioja (27%), Canarias y Castilla-La Mancha (25%), Andalucía (22%), Murcia (21%), y Cantabria y Extremadura (18%). Ya por debajo de la media nacional estarían Navarra (16%), Aragón, Asturias, Comunidad Valenciana y Madrid (15%), País Vasco (14%), Cataluña (12%) y Baleares (9%).

  

Este incremento de casi el doble en tan solo un año es significativo, según ha reconocido Manuel Vilches, director general de IDIS, sobre todo cuando se tiene en cuenta que en cifras globales la sanidad privada cuenta con unos 9 millones de usuarios en España, por lo que "supone un desahogo importante" para la sanidad pública que unos 1,5 millones de ciudadanos no recurran a ella.

  

Vilches cree que se debe a que "cada vez están más cómodos con ella, se encuentran más seguros y mejor tratados", por lo que "si uno está bien no va a cambiar de entorno".

  

Asimismo, ha reconocido que "paralelamente" también pueden haber influido "algunos problemas que hayan podido tener en la sanidad pública". "Pero queremos creer que ha sido más por méritos propios que por deméritos de los demás", ha insistido.

  

Además, ha apuntado que entre los principales factores que llevan a los usuarios de la sanidad privada seguir usando la pública hay un "factor muy importante" que es la receta de medicamentos, ya que la sanidad pública es la única donde se pueden emitir recetas a las que se les pueda aplicar el llamado copago.

  

"No queremos que sólo usen la privada cuando tienen derecho a usar las dos. Queremos que convivan en un entorno afable y que se complementen para dar el servicio que mejor puedan ofrecer al ciudadano. No deberían ser excluyentes, sino que cada una aporte lo que mejor tenga y el usuario reciba lo que necesite y mejor pueda adaptarse a su tratamiento", ha defendido el director general del IDIS.

  

El uso exclusivo de la sanidad privada está directamente relacionado con la valoración que tienen sus usuarios de la misma. De hecho, el 81 por ciento de los encuestados otorga una puntuación por encima del notable a los servicios prestados, y obtiene una nota media de 7,5 sobre 10, una décima más que en el año anterior. Frente a ello, la sanidad pública recibe una nota media de 6,4 puntos y sólo la mitad (54%) la puntúan con más de un notable.

 

LOS CIUDADANOS DE CANTABRIA, LOS MÁS SATISFECHOS CON LA PRIVADA

  

En este caso, las puntuaciones que se dan por comunidades es similar, si bien en Cantabria es donde más nota obtiene, un 7,9 sobre 10, seguida de Baleares, Comunidad Valenciana y Navarra (7,8), Asturias y Murcia (7,7), Canarias, Cataluña y La Rioja (7,6).

  

En Extremadura obtiene la misma puntuación que a nivel nacional, un 7,5, mientras que está por debajo de la media en Andalucía, Galicia y Madrid (7,4), en Castilla-La Mancha, Castilla y León y País Vasco (7,3), y en Aragón, que es la comunidad donde la sanidad privada obtiene peor nota, un 7,1.

 

SE USA SOBRE TODO PARA ESPECIALISTAS Y PRUEBAS

  

El informe muestra que para lo que más utilizan la sanidad privada es para la consulta con un médico especialista, algo que han hecho alguna vez el 92 por ciento de los usuarios y hasta el 74 por ciento en el último año; o para la realización de pruebas diagnósticas, como ha reconocido haber hecho alguna vez el 80 por ciento de los encuestados, el 57 por ciento en el último año.

  

Además, hasta el 56 por ciento de los encuestados ha acudido en alguna ocasión a los servicios de Urgencias de un centro privado y un 53 por ciento ha necesitado ser ingresado. En cambio, para lo que más recurren a la sanidad privada es para las consultas de Atención Primaria, como reconoce el 36 por ciento de los encuestados.

  

La satisfacción con estos servicios aumenta cuanto mayor es la antigüedad como usuario de la sanidad privada y en función de la frecuencia con que se recurre a ella. Así, los que la usaron en el último año la puntúan con un 7,6 sobre 10, frente a los 6,7 puntos que le otorgan los que no la han usado nunca.

 

EN LA PRIVADA SON MÁS RÁPIDOS, EN LA PÚBLICA SE ESPERA MÁS

  

Y entre las principales cualidades de la sanidad privada, los encuestados destacaron la rapidez con que son atendidos (84%), el confort de las instalaciones (80%) y el trato personal que reciben (60%). Como desventajas han destacado el coste, a pesar de que el director general de IDIS ha puntualizado de que en España se ofrecen los precios "más ajustados" de toda Europa.

  

Por último, preguntados por la espera en la sanidad pública y en la privada a aquellos usuarios de ambos servicios, el informe muestra diferencias ya que en la sanidad privada los encuestados decían tardar unos 8 días para realizarse una prueba diagnóstica desde que pidieron la cita, frente a los 47,5 días de la pública.

  

Asimismo, en la privada decían tardar unos 5,8 días de media en recibir los resultados, frente a los 18,5 días de la pública; y el tiempo que pasaba hasta que se sometían a una intervención quirúrgica también era sensiblemente menor, 19,6 días de media, frente a los 91,4 días que decían tardar en la pública.