Castilla y León dice 'no' a las gasolineras 'low cost' sin escuchar a Europa ni a la CNMC

Sistema de pago integrado de la gasolinera.

La comunidad se une a otras como Murcia, Castilla-La Mancha o Valencia y prohíbe las gasolineras desatendidas, muy extendidas en Europa. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia las defiende y niega que destruyan empleo o sean peligrosas.

Castilla y León se ha sumado al grupo de comunidades que han decidido regular contra las gasolineras desatendidas, popularmente conocidas como 'fantasmas' o 'low cost'. La decisión confirmada este miércoles de obligar a que todas las estaciones de servicio estén atendidas convierte a la Comunidad en una más de las que han regulado contra este tipo de negocio, que no suponen ni el 5% del total de las gasolineras. Sin embargo, se ha hecho sin esperar a que las autoridades europeas se pronuncien y en contra de un informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

 

Los empresarios de este tipo de gasolineras, de las que hay unas 60 en Castilla y León, se han unido ante el temor a que cada vez más autonomías regulen contra su desarrollo. Las gasolineras desatendidas son legales y conviven con las convencionales y con aquellas en las que hay personal, pero que son autoservicio y requieren que el usuario reposte su vehículo. Murcia, Baleares, Castilla-La Mancha, Navarra o Valencia, y ahora Castilla y León, las han prohibido y por eso los empresarios del sector han acudido a Europa con la cuestión.

 

A día de hoy, las autoridades comunitarias no se han pronunciado, pero los empresarios creen que defenderá el Tratado de Funcionamiento de la Unión, que elimina todo tipo de restricciones para la apertura de establecimientos comerciales. El sector considera un error legislar en contra de este precepto y, en el caso de Castilla y León, hacerlo antes de que se pronuncie Europa.

 

Quien sí se ha pronunciado es la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, que ha hecho una defensa del modelo. En un informe publicado hace unas semanas, el regulador del mercado desmontaba buena parte de los mitos en torno a este tipo de gasolineras. En su informe de finales de agosto, la CNMC defiende las estaciones de servicio desatendidas al considerar que mejoran la competencia, frente a la posición de las comunidades autónomas que las han prohibido. Recuerda que sólo el 5% de las gasolineras españolas (unas 500) son de este tipo, frente a un porcentaje mucho más elevado en Europa: son el 9% en Francia, el 23% en Holanda y hasta el 65% en Dinamarca. Y rechaza argumentos como el de que destruyen empleo, son inseguras o no atienden bien a los discapacitados. En las actuales 'low cost', es posible requerir la atención de un responsable a través de un teléfono en la instalación y sus defensores se preguntan si los bancos no deberían dar dinero sólo en ventanilla en vez de a través de cajeros.

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