Casi siete kilómetros de carril bici unirán la pasarela Pedro Gómez Bosque con la Ribera de Castilla

Las obras en el Puente de Arturo Eyríes, donde se situará parte del carril bici. BORIS GARCÍA

El alcalde de Valladolid, León de la Riva, ha visitado las obras de 268.000 euros de coste, que estarán terminadas en dos meses, y ha recordado que los ciclistas deben respetar la normativa.

La Pasarela Pedro Gómez Bosque y la Ribera de Castilla podrán recorrerse, dentro de un plazo aproximado de dos meses, de un tirón en bicicleta. Cabe resaltar la importancia de la expresión “del tirón”, porque serán 6’7 kilómetros ininterrumpidos de carril bici los que unirán estas dos zonas de Valladolid, en un proyecto que ha costado aproximadamente 268.000 euros.

 

De esta manera, el alcalde de Valladolid ha visitado este viernes las obras del puente de Arturo Eyríes, donde ya se encuentra el grueso de las reformas, instalación en la que por cierto se verán perjudicados los coches a favor de la bicicleta. Antes del inicio de las reformas, los dos carriles en sentido al Paseo Zorrilla medían unos 430 centímetros cada uno, mientras que al terminar se quedarán en 310 para conseguir un carril bici de 240.

 

“Se trata de una reforma pequeña, pero a nivel estratégico importante porque une dos partes que estaban huérfanas hasta ahora en cuanto a bici se refiere”, comenzó explicando Javier Arias, director del proyecto, a los medios, siempre escoltado por el alcalde. “Van a ser muchos kilómetros unidos en función de esta pequeña obra, que también se ha aprovechado para renovar el puente mediante la restauración de barandillas y de su iluminación, que será de bombillas LED”. La mediana entre los cuatro carriles, de ida y venida, también verá reducido su tamaño aunque las farolas del centro no se moverán.

 

Fue entonces cuando tomó la palabra León de la Riva, quien explicó que pese a la reducción de carriles, los coches podrán seguir circulando con comodidad. “Se cumple con creces la normativa de seguridad”, comenzó, antes de desvelar que la Asamblea Ciclista de Valladolid había dado el visto bueno al proyecto, de manera que casi se alcanzan los ochenta kilómetros de este carril en la ciudad.

 

El primer edil quiso aprovechar la situación para dejar claro que cada peatón, vehículo o ciclista tiene su espacio en Valladolid, algo con lo que se pondrán serias las autoridades a partir de ahora toda vez que se acaba de aprobar la nueva normativa ciclista. “Tengo intención de emitir un bando a primeros de mes en el que haré ver a los ciclistas que a partir de ahora tienen la obligación de respetar las direcciones prohibidas y los semáforos en rojo, y si no lo hacen serán sancionados. Lo mismo para peatones, que deben respetar los carriles bici, que están bien señalizados”, concluyó De la Riva, poniendo como ejemplo el más cercano a la Cupula del Milenio, en la Avenida José Luis Arrese.