Casas de Hermandad: los tesoros de Jesús Nazareno

TRIBUNA VALLADOLID inicia el recorrido por las prinicipales Casas de Hermandad de las Cofradías penitenciales de la Semana Santa de Valladolid. La primera parada es en la Cofradía de Jesús Nazareno.

Entrar en la Casa de Hermandad de la penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Valladolid es penetrar en un mundo diferente. Quizá regresando algunos siglos, e imaginando cómo sería la vida de la hermandad en 1734, cuando José Fernández edificó, bajo los planos, de Ignacio de Prado la primera vivienda anexa a la iglesia de Jesús.

 

En 1885 se construyó la nueva Casa de Hermandad, sobre la primitiva que fue demolida. Tribuna de Valladolid, en su objetivo, de acercar esas historias de la Semana Santa que a veces no son tan conocidas por los vallisoletanos, ha tenido la fortuna de recorrer este espacio que rezuma solemnidad y vida de hermandad por las cuatro paredes.

 

Nos recibe Luis Cabezudo, un joven cofrade del nazareno que es vicencontador de la cofradía. Cabezudo nos conduce por todas las dependencias de esta vivienda, que tiene accesos privilegiado a la iglesia de Jesús, desde una tribuna, y también desde el coro. “La finalidad de este lugar es acoger la vida de la cofradía; necesitamos espacios donde los cofrades se reúnen y llevan a cabo la vida en la hermandad”, explica.

 

Además de despachos y dependencias para el alcalde-presidente, secretaría, tesorería, archivo y casullero; existen dos espacios muy especiales en esta Casa de Hermandad.

 

Se trata de un salón de reuniones, presidido por una preciosa mesa, realizada con las antiguas andas del yacente y donde reposan algunas de las medallas de otras cofradías vallisoletanas y emblemas de hermandades que tienen vinculación con la penitencial de Valladolid. El otro gran salón, es el de cabildos. Un espacio escoltado por grandes vitrinas donde se custodian todos los tesoros de la cofradía: insignias que procesionan, faldillas, los faroles de los pasos, indumentarias de la virgen, algunas casullas antiguas... Impresiona el gran patrimonio de enseres con el que cuenta el Nazareno.

El cabildo celebra dos reuniones anuales: “en octubre, que es el cabildo general donde se efectúa el balance del año y sirve cada dos años para renovar cargos, y el Cabildo de Semana Santa, donde se admiten los nuevos cofrades”, señala Luis Cabezudo. En estas reuniones, los responsables de la penitencial utilizan una mesa que impone respeto. Se trata de una antigua pieza de madera ovalada, de las medidas de un catafalco, que se usaba en los funerales de los cofrades para poyar su ataúd y dar el último adiós al hermano nazareno.

 

La Casa de Hermandad es un hervidero estos días, de preparativos, nervios e ilusiones. Aunque durante todo el año disfruta de gran actividad, es en los días previos a la Semana Santa cuando la presencia de hermanos y de tareas se intensifica. Y es que en unos días su venerada talla de Jesús Nazareno volverá a cumplir, un año más, la tradición de salir en hombros por las calles de Valladolid.

A.MINGUEZA