¿Capítulo final del esperpento? La CUP decide si Mas o nuevas elecciones

Artur Mas, a la espera de la decisión de la CUP

68 personas intentarán desbloquear el empate de la asamblea nacional.

Los 68 miembros del Consell Polític de la CUP y del Grup d'Acció Parlamentària (GAP) deciden este domingo en el centro cívico Cívic Joan Oliver Pere Quart de Barcelona si apuestan por investir a Artur Mas presidente de la Generalitat o, por el contrario, lo rechazan, lo que abocaría Catalunya a una nuevas elecciones en primavera.


Estos dos órganos de la formación anticapitalista deberán decidir entre dos escenarios en un pleno de investidura del Parlament: si dan dos votos y 8 abstenciones a Mas para ser investido o si, por lo contrario, le dan cinco votos a favor y cinco en contra --o diez abstenciones--, lo que a la práctica supondría rechazarle.

En la reunión del domingo ganará la opción que obtenga la mayoría absoluta en un máximo de tres rondas, y la formación ha prometido que encontrará el mecanismo para dar una respuesta aunque se repita el empate que se vivió en la asamblea nacional de hace una semana --1.515 votos a favor de Mas y 1.515 en contra--.

Los militantes de la CUP han celebrado 155 asambleas locales y 13 territoriales para debatir la cuestión y para hacer llegar sus opiniones para que sean tenidas en cuenta en el Consell Polític, donde no tendrán voto los 10 diputados del Parlament.

PLENO DE INVESTIDURA

Si la CUP decide apoyar a Mas, el Parlament ha decidido reservar los días 4, 5 y 7 de enero para celebrar el pleno de investidura y, si la CUP lo rechaza, el Parlament se disolverá automáticamente el 10 de enero y se deberán convocar de nuevo elecciones.

JxSí tiene asumido que, si los anticapitalistas se oponen a la investidura de Mas, no hay tiempo suficiente para buscar otro aliado antes del 10, ya que el resto de partidos del hemiciclo ya han pedido que no se cuente con ellos.

Si hay que convocar nuevas elecciones serían las cuartas autonómicas desde 2010, y también supondría un fuerte revés para el proceso soberanista, que ya vio en las elecciones generales como disminuía el apoyo a los partidos independentistas.