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Cantalapiedra ruega a la Virgen de los Dolores por los parados y contra el descrédito de los políticos

La concejal de Cultura, Comercio y Turismo en el Ayuntamiento de Valladolid, Mercedes Cantalapiedra, ha sido la encargada este año de ofrecer, ante la Virgen de los Dolores, la ofrenda de las tribulaciones que acucian a los vallisoletanos.

  

Ante una abarrotada iglesia de la Vera Cruz, la edil vallisoletana ha ido desgranando los 'siete dolores o amarguras de la Virgen', ha reservado precisamente para el final el dolor que ocasiona la falta de trabajo, el desempleo, "la frustración de las personas jóvenes y adultas que no encuentran su lugar en la sociedad activa, el desánimo de quienes ven su vida ralentizarse y constreñirse a descorazonadoras leyes de mínimos. La intensidad de este dolor hace que cualquier palabra resulte vacía".

 

Pero además, Cantalapiedra, a la que su madre educó en la devoción de los 'siete dolores de la Virgen', ha aprovechado para pedir el favor de la 'Dolorosa' por la clase política, cuyo cometido considera necesario para el desenvolvimiento de la vida en cualquier sociedad democrática.

 

"Los políticos somos necesarios, concretamente para la gestión del interés público, en las distintas instancias previstas -en nuestro caso- por el ordenamiento constitucional. Y si hay una tarea que debe ser desempeñada con escrúpulo, competencia y transparencia, en todo momento, esa es la tarea política", defiende la edil, que se lamenta de la crisis tanto "real" como "de percepción" por la que atraviesa la política española en estos momentos.

 

"Madre, llámanos a capítulo, azuza nuestras conciencias y espolea nuestro sentido de la responsabilidad, también a quienes trabajamos en política. Pide a Dios que siempre tengamos presente que "nuestro norte son los demás", ruega Cantalapiedra, que por ello recaba de la Virgen toda la fuerza para ser capaces de desempeñar su cometido con "honradez, honestidad, generosidad y entrega, siendo fieles, en todo momento, al compromiso de servicio".

 

La oferente de las tribulaciones de los vallisoletanos, encargo encomendado por la Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz, también ha ofrecido a la Virgen su dolor por la crisis de valores en la sociedad actual, esa cultura del "todo vale" que "produce sensación de inseguridad y cierto vértigo", así como por el "desánimo y desorientación" de una juventud en la que imperan "actitudes pasotas, carentes de curiosidad, iniciativa y emoción, como si estuviesen ya, como suele decirse, de vuelta de todo.  

 

La familia, como "unidad básica de socialización en el mundo", una familia "integradora, diversa, acogedora y fuerte, por los siglos de los siglos"...frente a los ataques de quienes la denigran como estructura obsoleta, junto con la lucha por la igualdad de la mujer y su equiparación al hombre, en todos los sentidos, a fin de que ocupe el lugar que le corresponde en ésta y todas las sociedades, además de la erradicación de la intolerancia, como base para cimentar la paz, han completado los "siete dolores" que la responsable de Cultura, Comercio y Turismo ha ofrecido a la Virgen en nombre de Valladolid y los vallisoletanos.