Brillante victoria de un CB Valladolid que promete grandes emociones (77-68)

Mikel Uriz intenta una entrada a canasta en el partido ante el Leyma Coruña. PAULA DE JUANA

El debut en Pisuerga del CB Valladolid en la Liga LEB dejó una entrada discreta y un equipo luchador que se vació ante un Leyma Coruña teóricamente superior. El Club Baloncesto Valladolid demostró tener las ideas muy claras para fabricarse un gran triunfo ante el reconocimiento de su afición. 

CB VALLADOLID: Lucas (5), Montáñez (15), Uriz (11), Astilleros, Storbart, -cinco inicial- Arranz, Abdoulaye, Pino (19), Iván Martínez (4), De la Fuente (16) y Rakocevic (7). 

 

LEYMA CORUÑA: Hernández (2), Abia (3), Petrovic (12), Homs, Castro (6), -cinco inicial- Rowley (8), Vujasinovic, Mutakabbir (13), Lobos (12), Burjanadze (12). 

 

PARCIALES: 14-19; 27-36 (descanso); 44-49; 77-68 (final)

 

INCIDENCIAS: Segunda jornada de Liga Adecco Oro. Polideportivo Pisuerga. 2.000 espectadores. 

Era el estreno de la Liga LEB en Pisuerga después del simulacro de la temporada pasada en ACB. Pero aquello pertenece al olvido porque el presente está en lo que Valladolid comenzó a vivir tras asumir su descenso y, lo más importante, una nueva etapa como club de la mano de un proyecto nuevo liderado por Sunil Bhardawj en la presidencia.

 

Ese proyecto acaba de nacer, como el propio equipo de Porfi Fisac que volvió a jugar sin un pívot de referencia a la espera de rastrear ese mercado limitado en el que puede moverse el club. Porque eso también pertenece al pasado, la ausencia de Hernández-Sonseca a causa de una deuda del pasado que muchos han querido imputar a este presente que está en pagar el día a día antes de afrontar gastos que, hoy, no pueden permitirse.

 

Porfi ya demostró durante la pretemporada la base de su juego y en Huesca el equipo lució sus credenciales, sobre todo en el tercer cuarto cuando explotó su defensa y el ataque llenó de dinamismo todas las opciones que maneja en su plantilla. Ante el Leyma, uno de los equipos más fuertes de esta competición, pudieron verse buena parte de esos argumentos, aunque fuera de manera intermitente porque el equipo mezcló buenos momentos con apagones profundos.

 

Uno de esos apagones fue en el comienzo, con un 4-15 que arrastró a los jugadores locales aunque supieron sobreponerse al término del primer cuarto (14-19). Se ve armonía en el juego defensivo, con alternativas de zona e individual, robos de balón y actitud. Pero también se aprecia una gran irregularidad que solo se cura con tiempo y trabajo. Ese matiz hizo caerse al CB Valladolid en el segundo acto cuando tuvo balón para ponerse por delante con 20-21 pero lo perdió Iván Martínez. A partir de ahí, crisis con el Leyma superior (20-33) y un marcador al descanso de 27-36.

 

Había muchas facetas por mejorar. En realidad hay muchas facetas en un equipo en plena construcción pero con buenas sensasiones a pesar de sus vaivenes. El Leyma era superior, pero los de Porfi no pedían la cara a pesar de acumular veinte minutos con 0 de 10 en triples.

 

Pero cuando hay trabajo detrás se aprecian la evolución, aunque sea rápida o lenta. El CB Valladolid salió torpe en ataque, pero mantuvo su inmenso ritmo defensivo y se fue haciendo al partido con una entrega encomiable. Montánez, que ejerció como base muchos minutos, lideró ese espíritu ofensivo que obligó al técnico visitante a pedir un tiempo muerto tras el primer triple local (40-44). El conjunto morado (en este partido vistió de amarillo), tuvo posibilidades de ponerse por delante pero se reflejó la evidencia de no contar con una referencia interior. Aun así, llegó al final del tercer periodo con el partido abierto (44-49).

 

Y como viene repitiendo Porfi, este equipo quiere arrastrar a su público al Pisuerga porque va a poner todo de su parte en esta aventura. Dicho y hecho, construyó una gran victoria con un gran baloncesto detrás. Pino primero llevó el duelo a la igualada (49-49). Después apareció Rakocevic para demostrar que mereció la pena esperar y llegaron las primeras ventajas locales hasta el 77-68 definitivo. El Leyma no se lo creía, pero el último cuarto fue una delicia con el Valladolid como un acordeón para firmar una victoria inapelable en una demostración de sensatez deportiva que promete grandes días de baloncesto. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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