Bomberos de Valladolid narran en primera persona su atención a los refugiados en Lesbos

Los bomberos de Valladolid que estuvieron en Lesbos con el alcalde Óscar Puente. JORGE IGLESIAS

La isla griega representa un "oasis" para los 'balseros', en alusión a que en ella reciben las primeras muestras de solidaridad y ayuda desde su partida.

Efectivos del Cuerpo de Bomberos de Valladolid que durante la segunda quincena de marzo colaboraron en labores de atención a refugiados llegados a Lesbos han coincidido al señalar que la isla griega representa un "oasis" para los 'balseros', en alusión a que en ella reciben las primeras muestras de solidaridad y ayuda desde su partida, al tiempo que han lamentado el tratamiento de los grandes medios de comunicación por no reflejar la realidad del problema y la escasa respuesta de Europa.

  

Los bomberos, integrantes del octavo relevo que efectivos de distintos parques de Castilla y León vienen realizando en aquella isla desde el pasado día 9 de diciembre, han sido recibidos por el alcalde de la ciudad, Óscar Puente, y los concejales de Seguridad y Movilidad y Servicios Sociales, Luis Vélez y Rafi Romero, respectivamente, con quienes han tenido ocasión de compartir lo vivido en tierras griegas.

  

Los bomberos Enrique de la Cruz, Marcos Benito, Juan Cruz y Óscar Vega, protagonistas de dicha experiencia, subrayan, en declaraciones recogidas por Europa Press, que su estancia en Lesbos puede resumirse en términos de "solidaridad pura", "solidaridad horizontal" o "gente que ayuda a gente", algo de lo que pueden hablar en primera persona porque su cometido durante medio mes fue el de minimizar el riesgo de naufragio de las embarcaciones llegadas a la isla, con cincuenta o sesenta ocupantes, y prestar los primeros auxilios a los refugiados, muchos de ellos aquejados de serias hipotermias.

  

Explican que han tenido la fortuna de no presenciar naufragio alguno, aunque sí algún "desembarco peculiar" por parte de las "mafias", como aquel en el que los ocupantes de una lancha fueron "lanzados literalmente al agua" al llegar a la isla y ellos estuvieron "toda la noche pateando el monte para buscar a los recién llegados y atenderlos, uno de los cuales hallaron en estado crítico".

  

Una de las cosas que más les ha llamado la atención es el contraste entre aquellos que llegan en "estado de shock" y "ateridos de frío", frente a los que nada más llegar "incluso se hacen un 'selfie' contigo", así como el nivel de los refugiados llegados a Lesbos en función de las distintas climatologías.

  

"Normalmente, los días que presentan unas pésimas condiciones suelen llegar aquellos que tienen menos dinero para pagarse el viaje, mientras que los días de buen tiempo lo hacen quienes tienen mayor poder adquisitivo", explica uno de los bomberos, quien, al igual que sus compañeros, insiste en que todos los recién llegados ven a Lesbos como un "oasis", pues muchos de ellos confiesan que "es la primera vez que les tratan bien desde que salieron de sus casas", aunque el funcionario añade que "no saben que les espera un futuro muy negro".

  

Los bomberos vallisoletanos llegados de aquella isla lamentan que el problema de los refugiados no está siendo fielmente reflejado por los grandes medios de comunicación, que se refieren a los afectados como migrantes.

  

"Migrante se refiere a aquella persona que cambia de país para mejorar su vida, pero aquí estamos hablando de gente que, desesperada, deja su casa y arriesga su vida y la de sus hijos subiéndose a una embarcación. Si naufraga, los niños no tienen la menor posibilidad", advierte uno de los agentes, quien censura igualmente la escasa cooperación que está prestando la Unión Europea, con el riesgo añadido de generar un "caldo de cultivo para el odio" entre los afectados, de toda clase y condición, en referencia a que entre los llegados a la isla griega figuran no sólo aquellos de bajo poder adquisitivo sino también arquitectos, médicos, ingenieros...etc.

  

Por ello, los cuatro voluntarios han hecho un llamamiento a la solidaridad de todos los países de la UE para afrontar un problema "que no es pasajero sino que acaba de empezar".