Blázquez dice que no tiene "la patata caliente" en su posible vuelta a la presidencia de la Conferencia Episcopal

Monseñor Blázquez, junto a unas esculturas de la Sagrada Familia en la Diputación de Valladolid.

Blázquez dice que "a estas alturas, las ilusiones quedan para otros campos" y ha reconocido que ser presidente de la Conferencia Episcopal "da mucho trabajo y sustrae mucho tiempo".

El arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, se ha mostrado cauto y ha asegurado que él no tiene "la patata caliente” en referencia a la posibilidad de volver a presidir la Conferencia Episcopal, como ya lo hiciera entre 2005 y 2008. Monseñor Blázquez ha dicho que son “los obispos quienes tienen que votar”; lo harán el próximo martes durante el plenario y el miércoles por la mañana podría haber ‘fumata blanca’ y conocer al sustituto de Rouco Varela.

 

En las últimas horas, muchas quinielas apuntan al actual arzobispo vallisoletano a tomar las riendas de la Iglesia en España. Durante la firma de un convenio con la Diputación para la restauración de templos y ermitas de la provincia, Ricardo Blázquez, no ha querido valorar esta posibilidad. “Las ilusiones a estas alturas quedan para otros campos”, ha dicho.

 

Basándose en su experiencia, la presidencia de la Conferencia Episcopal “da mucho trabajo y sustrae mucho tiempo”. Blázquez, no obstante, si saliera elegido seguiría volcado en su diócesis vallisoletana. “Aquí tengo mi casa y gran parte de mi trabajo” ha dicho bromeando con los periodistas: “los especialistas tienen sus quinielas, los obispos sus candidatos”.

 

Monseñor, en este sentido, dice que será “importante” la votación “a modo de sondeo” que se realizará en la tarde del martes y en los obispos ya podrán conocer una aproximación de quién podrá ser el sustituto de Antonio María Rouco Varela.

 

DEFENDER LA VIDA FRENTE AL ABORTO

 

El arzobispo de Valladolid se ha mostrado rotundo en referencia a la posición de la Iglesia en la problemática del aborto. “La ciencia unánimemente enseña que desde la fecundación existe un ser distinto al del padre y la madre”. Ricardo Blázquez dice, en este sentido, que el deber del cristiano es “defender la vida” en cualquier momento, “no solo en la gestación o en el final”, e insiste en que es importante que no se convierta al ser humano “en medio o instrumento”.

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