Bien está lo que bien empieza en Zorrilla

Los jugadores del Pucela celebran uno de los dos goles ante el Mallorca. REAL VALLADOLID

El Real Valladolid se mostró como un conjunto hecho, con estilo e ideas claras, aunque en el 'debe' queda que el equipo funcionara a rachas.

La -poca- afición que desfilaba desde el José Zorrilla a sus casas el sábado por la noche lo hacía con una sonrisa en la cara. No era para menos. Primer compromiso liguero de la temporada y los tres primeros puntos para el zurrón. El fin último del fútbol, sea por el camino que sea, consiste en llevarte la victoria y el Real Valladolid había cumplido la papeleta ante un equipo como el Mallorca, que deberá decidir si será o no candidato al ascenso esta campaña.

 

Pero claro, que el objetivo principal esté cubierto no significa que no haya que poner la lupa sobre el equipo. El Rubi Team dejó detalles de calidad, buenas sensaciones por momentos, pero pecó en varias fases del juego de falta de ideas y de profundidad.

 

"Estoy completamente de acuerdo. Ha habido minutos que nos ha faltado en demasía la posibilidad de entrar por las bandas y de crear peligro de esa manera", venía a decir Rubi en el análisis postpartido, al ser preguntado si uno de los problemas que había hecho sufrir al equipo era el poco aporte de los laterales en este aspecto.

 

En cuanto a la presión inicial del Mallorca nada más empezar el choque, cuando peor lo pasó el Valladolid, el entrenador dijo que "al menos habían sabido reorganizarse rápido", además de añadir que, sin duda, otro punto que no le había gustado era lo mal que lo pasaron tras el gol del Mallorca, que obligó a la grada de Zorrilla a desanudarse las bufandas de la garganta.

 

En conclusión, que el Pucela había dejado destellos de calidad, de gusto en Zorrilla, pero el diamante en bruto está todavía por pulir. Y mucho. Para una afición ávida y necesitada de triunfos, después de un duro año de descenso, comenzar con malos fantasmas hubiera sido un mazazo importante, máxime después de una pretemporada que más o menos había arrancado sonrisas.

 

INDIVIDUALIDADES

 

Cabe destacar el papel de un jugador por encima del resto en todos los peloteros del Real Valladolid, que no es otro que André Leao. El portugués, sin hacer apenas ruido, se ha ganado el puesto en el once de Rubi, amistoso tras amistoso, y este sábado dio un auténtico recital de lo que debe ser un mediocentro organizador. Y se llevó de todo, de lo bueno y de lo malo. Aplausos de la grada y patadas del rival, mientras repartía juego a diestro y siniestro. Más de una, más de dos y más de tres contras blanquivioletas, a toda velocidad, nacieron de sus botas.

 

Mucho papel tuvo que ver Joan Francesc Ferrer, alias Rubi, claro. Al entrenador, por suerte, se le vieron las ideas más o menos claras durante el partido. No le terminó de convencer la línea de tres cuartos, formada en primera instancia por Jeffren, Óscar y Bergdich. Solución, quemar los tres cambios para dar salida al trío progresivamente. La probatura tuvo su efecto, pues Álvaro Rubio fue capaz de tapar la vía de escape tras el gol del Mallorca cuando Leao estaba más asfixiado.

 

Curiosa también la probatura del entrenador catalán en el centro de la defensa. Marc Valiente y Jesús Rueda hicieron más de compañeros que nunca e intercambiaron posiciones en la zaga como si se conocieran de toda la vida, alternando derecha e izquierda de manera que se cubrían la espalda mutuamente. Algo inédito con Juan Ignacio Martínez.

 

Aquí damos con una de las claves de lo que se pudo ver en el primer partido de la temporada del Real Valladolid. Sin querer señalar expresamente al entrenador, lo cierto es que el Pucela tuvo más autoridad, presencia y estilo en noventa minutos en Segunda que en 38 partidos en Primera. Y ese, precisamente, es el camino a seguir y que parece haber escogido el Rubi Team.

Noticias relacionadas