Bibliotecas de España e Iberoamérica, a examen para mejorar su calidad

Uno de los talleres prácticos desarrollados en el transcurso del curso

La evaluación de bibliotecas de calidad es un proyecto en el que trabaja el profesor del Departamento de Ingeniería de Software y Sistemas Informáticos de la UNED, Javier Cabrerizo, que estos días dirige un curso de verano de la UNED en El Barco de Ávila dedicado a ‘Edición de textos científico-técnicos con LaTeX y gestión bibliográfica’.

Bibliotecas de países iberoamericanos como Costa Rica, México o Argentina, así como otras de España, situadas en Granada, Jaén o Cantabria se han sometido a una evaluación de calidad con el objetivo de que, a través de un programa informático, puedan mejorar los aspectos peor valorados por los usuarios y ofrecer recomendaciones.

 

La investigación se encuentra en una fase “muy avanzada”, de modo que ya han alcanzado la tercera versión del software que emplean para esta evaluación, en la que piden la opinión de usuarios de bibliotecas sobre distintos aspectos. Con las opiniones recopiladas, obtienen unos valores con el objetivo de ofrecer recomendaciones para mejorar los aspectos peor valorados.

 

Moderador virtual


El proyecto está, ha señalado, “muy relacionado” con la toma de decisiones y la mejora de la calidad, un fin que también se persigue en otra de las investigaciones que se desarrollan, con la participación del codirector del curso, Ignacio Javier Pérez, profesor ayudante doctor en la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Cádiz, que busca la configuración de un moderador virtual.

 

En este caso, buscan llegar al consenso entre varias alternativas, ya que, en los debates, suele haber un moderador que intenta poner de acuerdo a las partes implicadas.

 

El proyecto persigue, así, la creación de un moderador virtual que recoja las opiniones de los participantes, mida distancias, haga los cálculos necesarios y lance recomendaciones de cambio a los que están más lejos de la opinión colectiva.

 

Los resultados de este proyecto se encuentran “bastante avanzados”, de forma que ya cuentan con el modelo principal y ahora se centran en su mejora, para alcanzar todo tipo de situaciones y discriminar entre si en un grupo hay líderes, asesores, etc.

 

Los investigadores están trasladando los resultados de esta iniciativa a través de la herramienta LaTeX, la protagonista del curso de verano en El Barco de Ávila y que es “la más utilizada” a la hora de editar textos.

 

Aunque su aplicación se extiende a todas las materias, se emplea, sobre todo, en ciencias o ingenierías, sin descartar otras como Paleontología o Biblioteconomía.

 

En la elaboración de artículos para revistas, libros, congresos, tesis doctorales, memorias de proyectos de investigación, presentaciones… suelen aparecer problemas externos a la propia temática del texto, como el formato, la estructuración o la presentación visual del contenido, que esta herramienta resuelve, por sus características, que “se adaptan mucho” a las necesidades de los investigadores, como es la edición de fórmulas.

 

“Su formato es muy serio y permite hacer lo que se necesite”, hasta el punto de que las editoriales de mayor prestigio o los medios de comunicación científico-técnicos lo utilizan en su mayoría como alternativa a los procesadores de texto habituales.

 

Para Pérez Gálvez, este tipo de herramientas viene a solucionar la tarea de los investigadores, que se encuentran con “pocas” opciones cuando se habla de software libre, lo que les “limita” mucho, algo que se soluciona con las licencias, pero con un precio “muy alto”.

 

En definitiva, el objetivo, ha señalado Javier Cabrerizo, se busca ayudar al escritor a “no perder el tiempo en el formato” y poder centrarse en el contenido.