Aurelio Pérez: el ‘salvador’ que hundió la Cámara Agraria de Salamanca

Aurelio Pérez, en el último pleno de la Cámara Agraria (Foto: Cynthia Duarte)

El presidente provincial y regional de COAG tomó las riendas de la institución tras la dimisión de Asaja por falta de fondos en junio de 2012. Quiso ser la estrella y se estrelló porque ha dejado trabajadores sin cobrar desde hace 18 meses y un agujero de 140.000 euros.

De estrella a estrellado. Ése puede ser el resumen del balance del presidente provincial y regional de COAG, Aurelio Pérez, al frente de la Cámara Agraria de Salamanca. La falta de fondos y los recortes de la consejería de Agricultura llevaron al entonces presidente, Vicente de la Peña (Asaja) a tomar la determinación de dimitir por la imposibilidad de mantener el servicio del organismo con los recursos económicos que había en ese momento.

 

En ese momento, saltó a la palestra Aurelio Pérez para formar una Gestora y no ‘dejar tirados’ a los profesionales del sector haciéndose cargo de la Cámara Agraria para ganar las elecciones en enero de 2013 tras su unión con UPA en su Alianza por la Unidad del Campo. Asaja Salamanca, por su parte, indicó que dejaría gobernar como así fue.

 

Pero, pasaban los meses y lejos de que Aurelio Pérez encontrase una solución, los problemas se acumulaban en su cajón de presidente, y la falta de ayudas de la Junta le llevó a comenzar a vender el patrimonio de los profesionales con el fin de saldar la deuda que él mismo estaba generando con el paso del tiempo, después de prometer que no dejaría ‘tirados’ a los agricultores y ganaderos de Salamanca.

 

 

No en vano, pasó de ser el ‘salvador’ de la Cámara al artífice de su descalabro más absoluto y de su final más doloroso. Primero, por generar una deuda inexistente; segundo, por dejar en la estacada a todos los trabajadores y más a tres de ellos que llevan 18 meses sin cobrar los 70.000 euros que se les adeudan; tercero, por dimitir de su cargo, tal y como hizo Asaja más de dos años antes y por el mismo motivo, aunque con consecuencias mucho más nefastas.

 

Y, para más inri, intentó regalar el patrimonio restante (propiedad de los agricultores y ganaderos) al Ayuntamiento de Salamanca por los 140.000 euros de deuda a cambio de locales para reuniones, una ‘biblioteca’ agraria y un acceso ventajoso a pisos de protección oficial y a asesoramiento inmobiliario solo para unos cuantos elegidos.

 

 

Eso por no hablar de su 'idilio' con Javier Iglesias, 'carta de amor' incluida, tan solo unos meses después de acusarle de favorecer al sindicato agrario Asaja Salamanca. ¡Cómo cambian las cosas, oye!

 

Ahora, y después de varios meses del último pleno y de la disolución virtual de la Cámara, la Junta tiene en su mano qué hacer con un organismo vacío de contenido, sin presupuesto y con una deuda que nadie quiere pagar generada por el ‘salvador’ que terminó hundiendo los intereses de los agricultores y ganaderos de Salamanca.

 

Último pleno de la Cámara Agraria de Salamanca (Foto: Cynthia Duarte)