Así de cerca estuvo el fuego de las fincas en Laguna de Duero

El gran incendio que calcinó 21 hectáreas en el municipio de Valladolid el pasado sábado 24 amenazó seriamente varios inmuebles situados en suelo rural.


 

El fuego que se presentó a las puertas de Laguna de Duero el pasado sábado 24 de septiembre levantó la expectación de los vecinos, alertados por las sirenas, la nube de humo negro que se veía desde Valladolid, y el helicóptero. Pero más allá de esa sorpresa, lo cierto es que las llamas se mantuvieron a un centenar de los adosados situados en la zona urbana al lado del campo de rastrojos sin que estos llegasen a peligrar.

 

Pero no todas las propiedades estaban tan alejadas. El fuego rodeó una finca situada en lo alto del montículo que conduce desde Laguna hasta el Pinar de Antequera, y las marcas de fuego son visibles tanto en las paredes como en los setos de ese terreno. 

 

No fue la única, ya que adentrándose en la zona de pinares, las llamas se quedaron muy próximas de una serie de parcelas con viviendas que hay en el camino, uno de los primeros puntos donde los Bomberos comenzaron a trabajar para crear cortafuegos y apagar las llamas, con lo que se evitó que el incendio llegase a esas propiedades.

 

La virulencia del incendio fue tal que ni siquiera la carretera de dos carriles pudo frenarlo. Las llamas cruzaron hacia las parcelas situadas al lado del antiguo monasterio y actual centro territorial de RTVE, hasta calcinar los rastrojos situados a menos de diez metros de unas infraestructuras, ahora en estado de abandono, que anteriormente sirvieron de granja.

 

Los trabajos de extinción duraron alrededor de dos horas hasta que lograron enfriar la zona, un espacio que ahora huele a ceniza. Pero la rápida actuación de los profesionales, primero de un guardabosques que fue quien dio la voz de alerta y después del resto de fuerzas, evitó que el tener que lamentar daños en los patrimonios de los vecinos.