Asaja Valladolid alerta de importantes focos de topillos en Portillo, La Pedraja, Megeces e Íscar

TRIBUNA

La organización pide a la Junta que tomen medidas urgentes para atajar este problema y que se autoricen quemas controladas de rastrojos como solución.

Asaja Valladolid, la organización más reivindicativa en lo concerniente a los daños ocasionados por la fauna en los cultivos, ha querido denunciar que se han detectado importantes focos de topillos principalmente en los pueblos de Portillo, La Pedraja, Megeces e Íscar.

 

Según aseguran desde Asaja, estos roedores están causando importantes daños a los agricultores de esta zona dónde el regadío es predominante. Los cultivos más afectados hasta ahora son la patata, la zanahoria y las cebollas. “Las cunetas están llenas de huras y el número de estos animales empieza a ser preocupante. El problema no es que se coman una patata o una zanahoria, es que comen un poco de varias dejando nuestros productos inservibles y multiplicando exponencialmente los daños”, ha explicado Fernando Esteban, agricultor en Portillo y uno de los agricultores afectados.

 

De esta manera, Asaja Valladolid ha pedido a la Junta de Castilla y León que se tomen medidas urgentes para atajar este problema para que no vaya a más y evitar así casos más graves que se están dando en otras provincias.

 

"Desde esta organización se pide que se autoricen más quemas controladas de los rastrojos como una de las soluciones que puede ayudar a paliar esta problemática", han asegurado en un comunicado.

 

“Antes se quemaban rastrojos y no había tantos topillos pero ahora, se han restringido mucho las quemas por el tema de los incendios. Nosotros solicitamos que tanto este año como en los sucesivos se permita quemar siempre con todas las medidas de seguridad pertinentes y de manera muy controlada. Nosotros somos los primeros interesados en que se haga así”, comenta el agricultor de Portillo. Además, la quema controlada tiene la ventaja que es una de las mediadas más económicas que se pueden adoptar.

 

Estos animales se atrincheran principalmente en sus refugios naturales que son las cunetas. Los agricultores que lo saben, limpian estas zonas y las destruyen pero a veces la solución es peor que la enfermedad. “Eliminadas sus huras, muchos de ellos se pasan de las cunetas al interior de las parcelas donde tienen cerca la comida y el agua haciendo incluso más daño”, nos explica Fernando Esteban.