Asaja, satisfecha porque se impida que "perciban ayudas quienes no deben recibirlas"

La propuesta de Castilla y León es que se exigiera que al menos el 50% de los ingresos totales de los perceptores "PAC procedieran de la producción, y no el 20 por ciento que finalmente se exigirá".

La organización agraria Asaja en Castilla y León ha ofrecido una valoración tras un primer análisis de los acuerdos sobre el Primer Pilar de la PAC y sobre Desarrollo Rural tomados  en la Conferencia Sectorial de Agricultura celebrada en Madrid,

 

AGRICULTOR ACTIVO, AGRICULTURA ACTIVA

 

"Buena parte del acuerdo sobre el Primer Pilar, en especial el apartado sobre “Agricultor activo y actividad agraria”, contiene ideas y párrafos prácticamente calcados del documento pactado por el sector agrario de Castilla y León por la Consejería de Agricultura junto a organizaciones y cooperativas agrarias. El trabajo y el consenso logrado en nuestra Comunidad Autónoma ha tenido un peso muy importante en este documento firmado en Madrid: aunque no hayamos conseguido todos los objetivos, está claro que sin el esfuerzo aglutinador de Castilla y León el tono de este acuerdo sería bien distinto".

 

ASAJA considera que el documento firmado "se impregna de una filosofía que va a permitir después que cuando se publiquen las normativas específicas exista un control de las ayudas, evitando situaciones especulativas que hasta ahora habían gozado de permisividad. Lo pactado debe servir de referencia para que en la normativa nacional se impida que perciban ayudas quienes no deben recibirlas, evitando así que se especule y se haga un mal uso de los fondos públicos de la Unión Europea".

 

La propuesta de Castilla y León es que se exigiera que al menos el 50% de los ingresos totales de los perceptores "PAC procedieran de la producción, y no el 20 por ciento que finalmente se exigirá. Aun siendo un paso pequeño, sí se apuesta en el documento por reconducir una situación que parecía inamovible durante etapas anteriores para que se aclare quién de verdad produce alimentos y cumple su deber con la sociedad. En este sentido, ASAJA valora también que se incluya en el acuerdo la necesidad de que los perceptores de ayudas estén al día en sus obligaciones fiscales y de seguridad social".

 

REGIONALIZACIÓN DE LAS AYUDAS


 

En cuanto a la regionalización de las ayudas, "ASAJA considera que no se ha concretado nada en este documento, por lo que no podemos valorar las pretensiones del ministerio, que de hecho reconoce que no se pronunciará por el momento para evitar especulaciones precipitadas. ASAJA pide que, cuando efectivamente se ponga en marcha, la CCAA y nuestros agricultores no pierdan fondos, para lo que debe programarse un “aterrizaje suave” que permita una adaptación progresiva al nuevo marco".

 

PAGOS ACOPLADOS
 

La valoración de ASAJA de Castilla y León sobre las ayudas asociadas es muy negativa, puesto que se recortan las aspiraciones de nuestra Comunidad, "recibiendo solo un 12 por ciento de los fondos, en lugar del 15 por ciento al que se aspiraba. Con los datos que proporciona el Ministerio, no es posible juzgar las ayudas, porque se están planteando cifras globales, no por hectáreas de cultivo o cabezas de ganado. En cualquier caso, el montante dedicado al sector remolachero es claramente insuficiente para que conserve un nivel de renta que haga atractivo el cultivo".

 

Desarrollo rural

  • Por último, en lo relativo al capítulo de Desarrollo Rural, Castilla y León solo ha conseguido mejorar levemente la cifra que percibía. Pero un 12 por ciento del presupuesto nacional se aleja mucho de lo que objetivamente, por tamaño y características agroganaderas, debería recibir nuestra Comunidad Autónoma. También critica muy negativamente ASAJA que el ministerio abandone el compromiso de cofinanciación que hasta ahora tenía este programa, puesto que en adelante la aportación nacional y autonómica, en lugar de ir al 50 por ciento, será del 70 por ciento para la región y sólo del 30 por ciento para Madrid, lo que supondrá un sobreesfuerzo para la comunidad autónoma en un momento económicamente muy complicado.