Asaja pide a la Junta que utilice el kit de ADN para identificar los ataques de lobo

Lobo abatido.

El contador del lobo del sindicato agrario salmantino registra 139 animales muertos y 85 heridos desde el 1 de enero de 2016.

ASAJA Salamanca insta a la Consejería de Medio Ambiente a que dote a las patrullas encargadas de certificar los ataques de lobo con un kit de ADN que existe en el mercado y que se utiliza en otras Comunidades Autónomas, para analizar en base a los restos hallados en cada ataque la autoría del mismo. De esta manera se eliminarían las dudas y suspicacias que tienen los ganaderos tras las últimas decisiones adoptadas por estas patrullas, al atribuir los últimos ataques a perros silvestres mientras que los ganaderos consideran que es el lobo por las heridas que presentan los animales.

 

ASAJA considera que el uso de este material serviría para clarificar la situación actual y rebajaría las tensiones que se están produciendo entre la patrulla y los ganaderos afectados a los que no se les certifican los ataques de lobo.

 

Por otra parte, desde ASAJA Salamanca se insiste a la Junta de Castilla y León en la necesidad de reforzar y dotar de más medios a las patrullas de Medio Ambiente, que deben hacer efectivas las licencias para abatir a dos lobos en Arribes. Dichas licencias fueron concedidas hace dos meses y siguen sin hacerse afectivas pese al esfuerzo de los miembros de dichas patrullas. Por ese motivo, se insiste en la necesidad de agilizar la autorización para que participen los ganaderos en batidas autorizadas y se refuerce la zona con más miembros de las patrullas.

 

El contador del lobo puesto en marcha por ASAJA Salamanca el pasado 1 de enero de 2016 ya contabiliza la muerte de 142 animales -110 ovejas, 29 terneros, 1 cordero, 1 cabra, 1 mastín- y 85 animales heridos hasta el pasado 29 de febrero. Unas cifras que evidencian la necesidad de dar una respuesta urgente a un problema que está acabando con la paciencia de los ganaderos y generando tensiones innecesarias. Hay que tener en cuenta que el Contador del Lobo sólo registra los ataques que denuncian públicamente los ganaderos aunque en realidad el número de esos ataques es más elevado puestos que muchos profesionales prefieren no hacerlos públicos, ni denunciarlos ante el complicado proceso de tramitar la denuncia ante la Junta de Castilla y León.