Archivada la investigación penal por el deterioro del edificio histórico de la Universidad de Valladolid

Obras en la fachada del edificio histórico de la Universidad de Valladolid.

Las diligencias fueron abiertas en abril de 2014 a través de la Fiscalía por el deterioro que sufría la fachada principal del Edificio de la Universidad de Valladolid. 

El auto judicial atiende así la solicitud que en el mismo sentido había sido formulada por la acusación pública y que obedece a que "no aparece debidamente justificada la perpetración de una infracción penal", afirmación fundamentada en sendos informes, uno pericial y otro del Ministerio Fiscal, en los que se constata que "no se puede asegurar objetivamente una negligencia en el deber de conservación del bien cultural, sin que tampoco se haya podido precisar la entidad de los daños que se habrían derivado, en su caso, de esa falta de protección".

 

En concreto, el sobreseimiento se basa en el informe del Estudio Patológico y Propuesta de Intervención elaborado por Petra S.Coop, en el que se alude a que en la mayoría de los casos las alteraciones más graves y urgentes de ser solucionadas fueron provocadas por los productos añadidos durante las reconstrucciones volumétricas realizadas en 1989.

 

Pero además, dicho informe ha sido suscrito por otro evacuado por Enrique Echevarría Alonso Cortés, restaurador del Museo de Valladolid y vocal de la Ponencia Técnica de la Comisión Territorial de Patrimonio, quien precisa que, en principio, el mantenimiento del canal superior de aguas que vierte en las gárgolas sería la única posible negligencia demostrable, en caso de no limpiarse periódicamente, por la posible acumulación de aguas en zonas delicadas de la fachada.

 

Sin embargo, "la gran variabilidad de factores (vientos, insolación, orientación, contaminación ambiental, características pétreas...) que pueden influir en la conservación de una fachada al aire libre impide casi realizar una valoración objetiva de la posible negligencia, salvo en casos muy evidentes", advierte el experto, que por ello concluye que no es posible atribuir dicha infracción y que tampoco se ha podido precisar la entidad de los daños que se habrían derivado de esa falta de conservación.

 

La rehabilitación de la referida fachada concluyó a finales de marzo, tras lo cual el día 26 de ese mes se procedió a la retirada del vallado que mantenía acotada la zona. La restauración se inició en septiembre de 2014, con un presupuesto de 248.237 euros, y corrió a cargo de la empresa Cabero Edificaciones bajo la dirección facultativa del arquitecto Juan Carlos Arnuncio.

 

Las diligencias de investigación fueron abiertas en abril del pasado año a iniciativa de la Fiscalía para analizar si el deterioro de la fachada y atrio delantero del Edificio Histórico, ocultos por aquel entonces por una vallado metálico desde mayo de 2013, tenía su origen en una posible dejación de funciones, merecedora de reproche penal, en cuanto a la deficitaria conservación de lo que en 1996 fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de Monumento.