Apoteósico final de "Un principe para Corina"

Un principe para Corina

El esperado desenlace del cuento de hadas del momento, Un príncipe para Corina, tuvo lugar la pasada noche del ocho de julio. 

El programa empezó presentándolo Luis, el hipster, junto a Álvaro Colina, el rapero. Hicieron un análisis de la trayectoria, donde comentaron algunas situaciones. Luis, tan modesto como es siempre, dijo que no entendió porqué no estaba en el grupo de los guapos, pero que tras el primer día, en el que todos se agonizaban por tener únicamente un armario para la ropa, entendió todo. Por último dijeron quien creían que iba a llevarse a la princesa. Álvaro dijo que sería Capi, mientras que Luis dijo el gallego Pedre.

 

Llegó el momento más esperado el volver a ver a Yong-Li: sus insultos, cinismos, prepotencia, humor y desparpajo eran lo que más se echaba de menos desde aquella triste gala en la que el padre de Corina decidió que debía abandonar.

 

LA GALA

 

Por fin comenzaba el programa, y solo 6 habían llegado a la final: Pedre, Quique, Capi, Caín, Pascual y Diego.

 

La prueba consistió en que cada aspirante tendría una hora para preparar algo con lo que conquistar a Corina.

 

El primero en demostrar su amor fue Quique, que estuvo por la playa reclutando a todo el que pudiera para que le hicieran los coros mientras le cantaba una canción a la princesa. En la cabeza del místico todo sucedía como una escena de Moulin Rouge, pero a la hora de la verdad, entre que solo consiguió 3 coristas, guiris, y jubilados la realidad estaba muy alejada de sus expectativas.

 

El siguiente en querer demostrar su amor fue Pascual, que en un derroche de imaginación y originalidad también le cantó otra canción. Esta fue aúnpeor que la de Quique, ya que en ni siquiera la voz le acompañaba. Fue un momento desagradable para todos los espectadores, pero eso de que el amor atonta debe ser cierto, porque Corina estaba encantada.

 

Siguen las declaraciones de amor y esta vez le toca a Caín, quien en un arrebato se rapó la cabeza dejándose corazoncitos y sus iniciales. Una clara muestra de amor de el pretendiente "con la mandíbula cuadrada y los labios algo carnosos".

 

Diego quiso poner toda la carne en el asador, y su prueba de amor fue medio travestirse y bailar con una mujer que ni siquiera era Corina. El mejor método para enamorar a una mujer, sin duda.

 

Por fin llegó el turno de Capi, que le regaló un dibujo, pero no le hacía mucha justicia a la princesa, ya que incluso le había dibujado el "topo" de la cara que tanto maquillaje usa para disimular. Es más, por si la princesa no lo había visto Andrés dijo: "Mira, eres tú, por esto (mientras señalaba su imperfección)". Además, movido por una mente lujuriosa, el superhéroe le puso una talla de pecho bastante por encima de la que tiene Corina en la realidad.

 

Y por último el esperado Pedre tuvo su oportunidad. El nerd se atrevió asaltar desde el bordillo al agua haciendo una bomba, toda una hazaña.

 

 UN ÚLTIMO PASEO EN BARCO

 

Quedaban 5 pretendientes, y la princesa les invitó a dar una vuelta en su barco. Todos estaban a gusto, hasta que el amigo de Corina tuvo, otra vez más, que abrir la boca, y proponer un juego un tanto... raro: todos tendrían que besar a la princesa, donde ellos quisieran, y ella tendría que adivinar de quien se trataba.

 

Ninguno se atrevió a besarla en los labios, cada uno le besó de manera diferente y con el único con el que acertó fue con Pascual. 

 

Jorge, que estaba ahí por guapo, con su nuevo corte de pelo ya no era guapo, así que le dio puerta aunque él era feliz porque es guapo y tiene la mandíbula cuadrada y los labios algo carnosos.

 

El otro en tener que abandonar fue Pedre, a quien volvimos a tener el placer de verle saltando al agua.

LA GRAN FINAL

 

Capi, Pascu y Diego son los candidatos para llegar al corazón de Corina, y el príncipe se elegiría directamente en la ceremonia.

 

Volvió a aparecer Yong-Li, y esta vez fue para declararse y ver si pillaba con Nahir, la hermana de Corina. Ella, muy elegantemente, le dijo que no, y el chino-vasco no paraba de decirle que no aguantaba a su padre.

 

Luego tuvimos una escena homo-erótica un tanto gratuita, en la que Pascual enchufaba con la manguera a Pedre mientras que le decía que "con los nerds he descubierto que todas las personas son súper importantes".

 

Ya era la ceremonia, y algunos de los principitos no quisieron perdérsela. Aunque otros muchos sí se la perdieron, y fue inevitable echarles de menos.

 

Los tres finalistas dieron un discurso. El de Diego fue un tanto flojo, y entre otras cosas aseguraba que tenía que ganar él porque es el más guapo. Un argumento contundente. El siguiente en hablar fue Capi, que le abrió el corazón previendo que se iba ya a su casa. Fue una declaración preciosa en la que demostró ser el más humilde y el que más quería a la princesa. Y por último habló Pascual, pero no llego a decir nada impactante.

 

La calabaza fue, para Capi. Para que luego diga la princesa que no es superficial...

 

Por último uno de los dos tendría que ponerle un zapato. La princesa se mostraba disgustada, y decía "Es que escoja a quien escoja uno de los dos va a sufrir". Los otros 22 a los que ya le ha dado calabazas, sin embargo, se merecen sufrir.

 

Corina, dando órdenes hasta el final, le dijo a Diego que le pusiera un zapato, y el pobre, aunque intento introducirle el zapato a la fuerza, no consiguió metérselo. No era el elegido.

 

Por fin, con un redoble de tambores, tuvimos al ganador de la primera edición de "Un príncipe para Corina". Pascual se acercó, le introdujo el pie en el zapato (que también le quedaba pequeño, pero a base de fuerza acabó entrando) y se dieron un romántico beso delante de todos los despechados por Corina.