Aparecen muertas dos crías de cisne en el Campo Grande de Valladolid

Se desconoce a ciencia cierta si la muerte ha sido provocada o a causa de una enfermedad, pero ambos cisnes mostraban signos de ahogamiento y testigos afirman haber escuchado a un grupo de jóvenes retarse a "matar pavos" el último día que se los vio con vida. 


 

Hace un mes la alegría de los transeúntes que frecuentaban el Campo Grande se vio multiplicada con el nacimiento de varias crías de cisne. Una de las ventajas que plantea este parque es, precisamente, poder vivir tan de cerca la magia de la vida; puedes ver cómo nacen y van creciendo los animales de distintas especies que conviven allí, ¡y sin barrotes ni jaulas! Pero esa alegría se vio truncada no mucho después, ya que al poco tiempo los pequeños cisnes dejaron de verse acompañando, como solían hacer, a sus progenitores.

 

Esto fue lo primero que hizo saltar las alarmas de algunos amantes de los animales, que pronto trasladaron su preocupación a las redes sociales para conseguir recabar información. Inés Pastor fue una de esas primeras preocupadas por el paradero de los pequeños cisnes, y tal y como nos cuenta "no es la primera vez que crías de animales aparecen muertas en el Campo Grande, de ahí esa intranquilidad al no verlos junto a sus padres, cosa rara en crías".

 

 

Estas personas que se están encargando de reivindicar la justicia animal lo hacen de forma puramente voluntaria y achacan una parte de culpa al Ayuntamiento, al que acusan de no llevar un control veterinario adecuado, y mucho más dados los antecedentes de muertes en el parque. Como decíamos, uno de los atractivos principales del Campo Grande es poder disfrutar sin restricciones físicas de los animales, pero esto implica riesgos y, por tanto, responsabilidades.

 

 

Entre los testigos, una mujer afirma que el último día que vio vivos a los cisnes detectó a un grupo de jóvenes y escuchó a uno de ellos decir: "A ver quién se atreve esta noche a matar un pavo". Eso, y los indicios de ahogamiento que mostraban los cadáveres de los cisnes apuntan a que fueron sacrificados, aunque no se descarta que fuera una enfermedad lo que acabara con sus vidas, ya que el seguimiento veterinario no es lo suficientemente exhaustivo.

 

Con el misterio de estas muertes aún sin resolver, cabe preguntarse cuáles deberían ser las obligaciones requeridas si se quiere utilizar animales como reclamo turístico de un lugar público, así como cuáles deberían ser las medidas de protección nocturna de dicho lugar público.

Noticias relacionadas