Ana Garrido: "La radio no puede morir porque es insustituible"

Profesional durante más de una década del micrófono en COPE, Ana Garrido ha cambiado de trinchera al mundo del gabinete de comunicación. Periodista por tradición familiar y vocación recuerda su etapa en la radio como una de las más felices de su carrera profesional.

LA RÁFAGA:

 

Un sonido radiofónico: “las señales horarias, justo antes de un informativo, a tope de adrenalina, cuando sabes que se va a encender el micrófono y especialmente cuando vas a contar algo muy gordo, es brutal”.

 

Un  momento radiofónico: “Aquel año que tocó el Gordo en Valladolid. Nos pusimos en marcha, cogimos micrófonos, nos distribuimos y ya no nos volvimos a ver hasta doce horas después, fue un día de información increíble”.

 

Una anécdota: “Por cerrar el círculo, una anécdota grande es de ese día. La propietaria de la administración de la lotería me vociferaba, pero como yo estaba con esa obsesión de entrar la primera no hacía caso. Lo que me estaba queriendo decir es que habíamos tenido ese número en la radio y lo habíamos devuelto. Hubiéramos sido millonarios también”.

 

Una noticia que te hubiera gustado contar: “Me hubiera gustado estar con un micrófono el 11-S en Nueva York, y también me hubiera gustado contar que todos aquellos acontecimientos terribles del verano del 92 [las muertes de dos jóvenes vallisoletanas que fueron también violadas] fueron un pesadilla y no se hubieran producido”.

 

La radio en una palabra: “Magia”.

Ana Garrido está ahora ‘al otro lado de la trinchera’. Cambió el micrófono por un gabinete de comunicación, concretamente el de presidencia de la Junta de Castilla y León. Una buena aventura profesional que no ha hecho olvidar su etapa en la radio. “Echo de menos el micrófono y sobre todo la calle”, dice Garrido quien en Las Voces de Valladolid desgrana su trayectoria y su visión del medio.

 

“Yo no soy la primera periodista de mi familia. Lo fue mi bisabuelo y creo que me inculcó ese veneno. Él se empeñó en que tenía que seguir su camino; lo interioricé tanto que nunca pensé en dedicarme a otra cosa”, relata la periodista. Su objetivo fue la prensa escrita, hasta que un amigo le dijo que su voz ‘era de radio’. Ahí empezó su romance con el medio. Tuvo la suerte de llegar a Radio Popular, en unas prácticas, y tener como maestro a Quintín Rodríguez, todo un lujo.

 

Compatibilizó sus estudios de Filología Hispánica (aunque luego se licenció en Periodismo) con la radio. Tanto se dejó atrapar por el micrófono que se presentó a unas pruebas de oposición. Sabía que tenía que presentar la mejor entrevista y por eso no dudó en abordar al gran Miguel Delibes. “Fue una mezcla de osadía y atrevimiento”; pero la jugada salió bien y Garrido pudo acceder a COPE.

 

Define su etapa en radio, de casi diez años en la década de los 80 y 90, como los momentos “más felices” de su carrera profesional. “Fue una etapa de inmenso aprendizaje. Los periodistas de la radio de provincias de entonces hacíamos de todo, no había una especialización, lo mismo retransmitías una corrida de toros, que una procesión…”, recuerda Ana, quien asegura haberse convertido en una profesional “versátil” precisamente gracias a esa experiencia.

 

“La radio se hacía en esos años en familia. No había horarios, incluso cuando terminaba tu turno te quedabas a echar una mano; o ibas por la calle escuchabas una sirena y te ponías en marcha. La radio era para mí una compañera a la que entregué todo mi tiempo, pero sin que supusiera un sacrificio, sino más bien como una profesión maravillosa y un servicio a la sociedad”, asegura.

 

El contacto con los gabinetes de prensa ha “enriquecido” su profesión. “Cambiar de trinchera como me dijeron algunos compañeros, me sirvió para mucho; es un baño de humildad; ejerces de fuente y ves que eres tan periodista en un lado como en el otro”, sentencia. Garrido cree que se está haciendo una “buena” radio en Valladolid, aunque echa de menos que los profesionales no sean “un poco más intrépidos”.

 

Si su bisabuelo fue el comienzo, la continuidad de la saga está asegurada: “Mi hija María se acaba de graduar. Al principio no me hizo mucha gracia, pero ahora estoy orgullosísima”, dice Ana Garrido, que también es partícipe de la junta de Gobierno del Colegio de Periodistas de Castilla y León, un organismo nacido “para velar por los intereses de este colectivo”. En una extensa entrevista, que se puede ver resumida en este audiovisual, Ana Garrido deja un titular muy atractivo: “Pues eso, larga vida a la radio.