Alma de trotamundos para el último limpiabotas

José Luis Morais es el único limpiabotas que queda en Valladolid. Su vida es digna de película. Habla seis idiomas y ha sido portero de balonmano, ultra maratoniano, albañil, escolta, músico o recepcionista, además de aspirante a torero, entre otras muchas profesiones en una intensa y apasionada vida que relata a Tribuna.

En su piel lleva tatuados recuerdos de juventud, en su corazón las heridas de un trotamundos que quiere escribir su propia biografía, aunque más bien daría para un serial. 59 años de una vida que ha gastado intensamente: trabajando países, viviendo ciudades, improvisando profesiones. Es José Luis Morais Vilela, el último limpiabotas de Valladolid.

 

Fue portero de balonmano, disc jockey, ultra maratoniano, albañil, escolta, vendedor de vino, recepcionista, músico e incluso aspirante a torero. Una vida de película plagada de historias, vivencias, sinsabores, pero también muchas alegrías. Se atreve con los fados de su tierra natal y con el flamenco de la de adopción; aunque José Luis se considera un hombre de mundo que ha vivido en “casi todos los países de Europa” y habla seis idiomas. Un autodidacta con mayúsculas.

 

Decidió hacerse torero viendo en su Lisboa natal una película de El Cordobés. Despertó del sueño, “aunque al menos fui aspirante a novillero y me llegué a vestir de luces”, y se fue a la mili, una experiencia que le sirvió para convertirse en escolta de algunas personalidades que nunca desvelará; el secreto profesional es sagrado. Pucela es hoy su lugar de vida y de su sustento, donde se encuentra a gusto: “porque cuando no lo esté me iré de aquí”.

 

Se gana los garbanzos limpiando zapatos. Haciendo de su profesión “todo un arte”, con entusiasmo y dedicación, sabiendo que el secreto está en los ungüentos elaborados con miel de abeja, la calidad de los trapos y sobre todo en el movimiento rítmico de sus manos para sacar lustre. Por cuatro euros, los zapatos más relucientes de Valladolid; aunque la crisis también se ha notado. “Hasta hace unos meses facturaba más de 25 euros diarios, ahora ni diez y hay días que nada, nada, nada”, repite pausadamente meditando sus palabras, con la delicadeza que trata la piel de los mocasiones de sus clientes.

 

Se le puede encontrar fácilmente por los bares del centro, especialmente los de la Plaza Mayor, aunque él mismo indica que su cuartel general es el Café Norte. Añora aquellas épocas en los que una clientela fija le solicitaba su servicio. Hoy los tiempos han cambiado; aunque José Luis lleva en su caja y su banquetita todo el bagaje de quien ha vivido mucho, deprisa y apasionadamente. Las ilusiones intactas. Soñando nuevas aventuras, ofreciendo su gracejo y su buen hacer a todo aquel que lo quiera. Es José Luis. El último limpiabotas de Valladolid con alma de trotamundos.