Al Valladolid se le hace de noche ante el Huesca y se complica aún más el play off (0-1)

Los jugadores del Real Valladolid se lamentan tras el gol. JORGE IGLESIAS
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Ni siquiera la expulsión de Bambock a quince minutos del final sirvió para arrancar un empate en un partido gris y sin vida de los de Portugal. Machís hizo el 0-1 mediada la segunda parte y no hubo reacción.

FICHA TÉCNICA

 

Real Valladolid: Kepa; Moyano, Marcelo Silva, Juanpe, Nikos Karabelas; Álvaro Rubio, André Leão (Borja Fernández, 10′); Juan Villar, Roger, Manu del Moral (Óscar González, 40′); Rennella (Mojica, 40′).

 

SD Huesca: Leo Franco; Ramírez, Iñigo López, Carlos David, Christian; Bambock, Fran Mérida; Alexander González (Tyronne, 66′), Camacho (Samu Sáiz, 73′), Darwin Machís; Arruabarrena (Jesús Valentín, 78′).

 

Goles: 0-1, minuto 25, Darwin Machís |

 

Árbitro: Juan Manuel López Amaya, del Colegio Andaluz, amonestó a Christian (23′) Fran Mérida (31′), Bambock (39′ y 76′), Darwin Machís (69′) y Leo Franco (81′) por parte del Huesca; y a Renella (24′), Karabelas (56′) en el Valladolid.

 

Incidencias: Partido correspondiente a la Jornada 28 en Segunda División disputado en el Nuevo José Zorrilla ante 8.239 espectadores.

Sin goles, no hay fútbol. Y sin fútbol, y tampoco goles, no hay play off. El Real Valladolid se hundió este domingo en Zorrilla ante el Huesca, merced de un resultado de 0-1, y se complica aún más su clasificación para el play off, tras un partido gris, soso y sin vida de los de Portugal. Machís hizo el único gol del partido al borde del descanso, y una posible revolución con los tres cambios antes del descanso quedó en nada, aunque bien hay que decir que el trencilla López Amaya no ayudó demasiado con un gol anulado a Roger y tras perdonar una expulsión a Fernández con el 0-0 por un codazo a Villar, segundos antes del 0-1.

 

Y no sería por que no puso la carne en el asador Portugal, pero las cosas no empezaron como deberían. Simplemente, los jugadores no salieron con la cabeza puesta en el campo. La mejor demostración fue la primera ocasión que tuvo el Huesca en el primer minuto en las botas de Machís y que salvó Kepa, siempre Kepa, para dejar el marcador como estaba. Pero no iba a aguantar todo, claro. Con el paso de los minutos pudo comprobarse que el Valladolid no carburaba, y valga como ejemplo que hasta Álvaro Rubio fallaba los pases más sencillos. La lesión de Leao con apenas diez minutos trascurridos eran solo una señal.

 

Y es que este Valladolid no termina de encontrar su identidad. Ante algo más de 8.000 espectadores que al menos no tuvieron que soportar la lluvia, los de Portugal no encontraron la tecla necesaria para someter a su rival. La duda se dejó entrever en el aire con el arbitraje, que primero anuló un gol que nadie protestó a Roger en un córner y, poco después, no expulsó a Fernández tras impactar con su codo en la cara de Villar, quien acabaría desesperado. Y lo peor estaba por venir.

 

Mientras la grada protestaba la posible roja, Machís hizo la del pillo, la del avispado. Tras una contra letal Kepa volvió a salvar un disparo contrario que esta vez el venezolano no dejó escapar. Para adentro con todo a placer, al mismo ritmo que el Pucela terminaba de desintegrarse. Una vez más, la falta de actitud y presencia sobre el césped volvía a castigar a los blanquivioletas, y ni siquiera el hecho de que Portugal agotara los cambios en el minuto 40 con la entrada de Óscar y Mojica por Del Moral y un malhumorado Rennella varió un ápice el escenario.

 

Y lo peor es que la segunda parte no fue muy distinta. Si bien Roger comenzó marrando un clarísimo mano a mano ante Leo Franco que parecía indicar una buena bronca de Portugal en el vestuario, solo fue un espejismo. Enseguida el Valladolid volvió a ese ritmo cansino, ramplón, que le impide dar ese plus que le permitiría ganar cuando empata o empatar cuando pierde. Simplemente, este equipo no tiene alma, o se la dejó en algún campo rival.

 

No había terminado el castigo para el espectador de Zorrilla, que este domingo tuvo que aguantar un partido digno de la no muy lejana época de Garitano. Roger sin acierto, Óscar desaparecido, Villar anulado... Mientras el Huesca no se incomodaba en ningún momento. Dos líneas bien definidias para defender, con orden, y a la espera de que Machís o González pudieran hacer la sentencia.

 

Fue entonces cuando se dio una vuelta de tuerca, cuando el partido parecía muerto y el Valladolid merodeaba como pollo sin cabeza. Bambock decidió autoexpulsarse mandando el codo de paseo en un salto... cuando ya llevaba bajo el brazo una amarilla. Otra más, y a la calle.

 

Pero no. Ni por esas consiguió levantarse el Valladolid. El Huesca supo mantener la compostura, haciéndosela perder a su rival al mismo tiempo que el árbitro desquiciaba a los locales con pequeñas decisiones que paraban el partido. Mientras el sol se metía por detrás de Zorrilla. Y es que al Pucela se le hizo de noche ante el Huesca, y quién sabe si de manera definitiva para entrar al play off.

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