Aesco hasta en la sopa... el día de las letras

El alcalde y el presidente de Aesco, en el Día del Libro.

El alcalde comparte con sus 'nuevos amigos' algunos actos que antes eran casi su patrimonio. Da igual si pescado y libros no tienen nada que ver...

Si les digo que hay algo que Fernández Mañueco tiene como su principal tesoro político, y que ese algo son las fotos, no se extrañarán. No hay gestión, por pequeña que sea, en la que no se inmortalice, a ser posible, en solitario, para que se visualice la autoría del logro. Con el fácil recurso de la imagen se ha construido un álbum mayor que el de todas las comuniones de Salamanca juntas, sólo que de 'logros' políticos como verificar el empedrado de una acera...

 

Las fotos son su tesoro, en ellas tenemos noticia de sus infatigables gestiones, pero también son su perdición: hay consenso en que el álbum que le hizo un medio la pasada legislatura no le ayudó nada en las elecciones. Quizás por eso se prodiga un poco menos, aunque le siguen privando. El último ejemplo lo hemos visto este sábado con el Día del Libro. Este es un acto que Fernández Mañueco se guarda para sí desde hace tiempo, al menos, en lo que a cuestión de foto y declaraciones se refiere. Anda por allí, claro, el concejal de Cultura, pero ni interviene ni se pone en primer plano en el tradicional paseo que el primer edil se pega por los arcos de la Plaza Mayor. Ha sido así en los últimos años, pero este la escena ha cambiado.

 

Junto a Fernández Mañueco ha aparecido la rotunda figura del presidente de los comerciantes, Benjamín Crespo. Como todo el mundo sabe, se dedica a la distribución de pescado, y como todo el mundo sabe, eso no tiene mucho que ver con los libros. Pero es comercio, y en todo lo que huele a eso (a comercio) últimamente Mañueco tiene por costumbre hacer sitio a su lado en el encuadre a este personaje. Y da igual si la conexión es remota. 

 

La de este sábado era remotísima: al parecer, Aesco colabora en las dos cosas que se hacen en el Día del Libro, un marcapáginas y el sello que se pone en el zaguán del Ayuntamiento a quienes lo desean. Servidor no ve la colaboración por ninguna parte: los marcapáginas los hace y paga el Ayuntamiento y en el zaguán sólo había un ordenanza municipal que ponía el tampón a requerimiento de los lectores. Ni remotamente había nadie de Aesco. 

 

 

Lo que pasa es que la estrategia de visibilizar a esta asociación concreta no puede ser más descarada. Aesco hasta en la sopa... en el día de las letras. Da igual si las actividades del señor Crespo no tienen nada que ver con los libreros, que seguro que preferían que el alcalde hubiera invitado a su foto a alguien con más querencia por las letras. Tampoco pasa nada por dar protagonismo a la asociación en una campaña de comercio navideño en la que nada hace y nada paga. Pero hay que ponerle en las fotos, en las preciadas fotos de Fernández Mañueco. 

 

Hace sólo un par de años el señor Crespo era un apestado al que Mañueco y su clá dedicaban los peores epítetos; para los anales de la vergüenza de ambos quedará el trato que le dieron en un pleno. Claro que por entonces era 'el enemigo'. Allí se despacharon a gusto muchos de los que hoy le tienden la mano y hacen sitio en las fotos. Será la política.