Adiós ascenso directo, hola play off (1-1)

Hernán Pérez y Echaide luchan por un balón en profundidad. A.MINGUEZA
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El Real Valladolid fue incapaz de sobreponerse a Osasuna en un partido que manejó durante gran parte de los 90 minutos. Miguel Flaño se metió en propia e hizo el empate.

Ficha Técnica

 

1 - Real Valladolid: Javi Varas; Chus Herrero (Óscar Díaz, min.60), Marc Valiente, Samuel, Mojica; Álvaro Rubio (Leao, min.77), Lluis Sastre; Hernán Pérez, Óscar (Jonathan Pereira, min.67), Omar y Roger.

 

1 - Osasuna: Asier Riesgo; Aitor Buñuel (Javier Flaño, min.57), Miguel Flaño, David García, Vujadinovic, Oier (Echaide, min.83); Loé, Hervías (Olavide, min.71), Sisi, Roberto Torres; y Nino.

 

Goles: 1-0, m. 72: Miguel Flaño (p.p). 1-1, m. 76: Miguel Flaño.

 

Árbitro: José Luis Lesma López (C. Madrileño). Amonestó a Hernán Pérez (min.48), Roger (min.56) y Pereira (min.71), del Real Valladolid, y a David García (min.40), Torres (min.44), Hervías (min.61), Asier Riesgo (min.91) y Nino (al final del partido), del Osasuna.

 

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada número 38 de la Liga Adelante disputado en el Nuevo Estadio José Zorrilla ante 9.060 espectadores.

Adiós ascenso directo, hola play off. No le queda otra al Real Valladolid después de verse incapaz de tumbar a Osasuna en un partido en el que fue dueño y señor durante mucho tiempo, insuficiente como para meterle mano a un rival que jugó con una defensa de cinco todo el partido. Después de que Miguel Flaño abriera la lata tras hacerse un gol en propia, el defensa empató al rematar una falta apenas dos minutos después. Peor podía haber sido si el árbitro hubiera dado un gol de Osasuna que pareció legal en la última jugada del partido.

 

Y no sería porque no lo intentó el Real Valladolid desde el primer momento. Ambos entrenadores introdujeron dos variantes interesantes en sus respectivas alineaciones… que dieron con un cortocircuito en el césped que avocó a la ausencia de oportunidades. Las pocas que hubo, eso sí, las disfrutó un Pucela más interesado en que hubiera tantos. Pero no. No al menos en la primera mitad.

 

Rubi, por su parte, dejó a Omar carta blanca en la zona de ataque, mientras Mojica se situaba por primera vez esta temporada en el lugar que dejaba Peña, al banquillo, en el lateral zurdo. El colombiano, bien hay que decirlo, se movía como pez en el agua con espacio por delante, y es que la mayoría del ataque blanquivioleta se concentró por su banda.

 

Pero ahí entró la táctica de Enrique Martín, que chafó la de Rubi. El técnico osasunista, en su segundo partido en el banquillo decidió asegurar el resultado con una defensa de cinco que destruyó gran parte del juego de ambos equipos. Entre eso y el poco acierto blanquivioleta, ese que sí hubo en el Nuevo Colombino, poco había que hacer.

 

Aún así los blanquivioletas lo intentaron. Una vez. Y otra. Y otra más. Los de Rubi gozaban de la posesión del balón mientras Osasuna se entregaba a las rápidas contras de Hervías, un diamante en bruto, y Sisi, que por cierto recibió el cariño de la afición. Primero Óscar falló un control que le hubiera dejado solo. Luego Riesgo detuvo un cabezazo a bocajarro de Roger. No había tiempo para más, era el momento de replantearse conceptos en los vestuarios.

 

Y la cosa no pudo ser. El guion fue el mismo la segunda parte. El Valladolid volcado, sabiendo que con un simple y llano gol se cambiaba por completo el panorama. Rubi, consciente de que había que ganar, probó con todo. Hernán a la izquierda, Omar a la derecha, entra Pereira y Óscar Díaz… precisamente el último sería protagonista parcial de lo que pareció un rayo de luz, cuando su centro tocó en Miguel Flaño y acabó en el fondo de la portería de un desesperado Riesgo.

 

No tardó el defensa en resarcirse, tras rematar una falta solo dos minutos después que dejó helado Zorrilla. Osasuna, que apenas había llegado en todo el partido, se encontraba con un punto a menos de quince minutos del final. A partir de ahí comenzó una vorágine de ataque blanquivioleta contra un muro. Choque, choque, choque y otro choque más. Podría haber sido peor si el árbitro hubiera dado por bueno un gol fantasma de Nino que tocó en el larguero y pareció traspasar la línea, pero que no fue. El play off espera al Real Valladolid.