Acudir a la peluquería, toda una aventura para los niños saharauis en Valladolid

Una treintena de niños refugiados pasan los meses de verano en la capital y en algunos pueblos de la provincia, gracias al programa Vacaciones en Paz.

Entrar en una peluquería es una actividad tan cotidiana que a nadie le sorprende. Bueno a casi nadie. Porque en Parquesol, en el centro estético Aurobévir, la tarde de este lunes era muy especial. Una quincena de niños saharauis, que pasarán los dos próximos meses en Valladolid gracias al programa Vacaciones en Paz, acudían a la peluquería con cara de asombro pero también con el rostro placentero de quien está recibiendo delicados cuidados en su cabello y también en sus manos, con una buena manicura.

 

La Asociación Cultural de Amigos del Pueblo Saharaui de Castilla y León, que también tiene sede en Valladolid, hace posible que cada año puedan pasar unas inolvidables vacaciones un grupo de niños saharauis que viven en el campamento de refugiados de Tinduf. En esta ocasión se trata una treintena de niños de entre 9 y 12 años.

 

Blanca López, responsable de la Asociación en Valladolid, explica que el pasado lunes 4 de julio llegaron una quincena de niños que no había venido nunca a España, mientras que este sábado llegaba el grupo restante, otros quince menores, que ya repiten experiencia.  Los niños vivirán estos dos meses (hasta el 3 y 9 de septiembre) con 23 familias de acogida de Valladolid y de poblaciones como Zaratán, Santibáñez, Laguna, Medina, Moraleja, Villanubla, Castromonte y Fresno el Viejo.

 

Para Blanca López los beneficios para los niños son evidentes en un plano médico-sanitario. “Todos los participantes reciben una revisión general de su estado de salud: visitan el dentista, se les revisa la vista y cualquier carencia que puedan tener de vitaminas, hierro, por ejemplo”. La alimentación de los niños en el campamento de refugiados es a base de arroz, pasta, garbanzos y lentejas; "aquí aconsejamos a las familias a que equilibren su dieta con verduras, mucha fruta, pescado y carne”.

 

Aprender el castellano es fundamental para los participantes de Vacaciones en Paz. “En el campamento suelen estudiar el idioma, pues ellos están muy vinculados con nuestro país, aunque a menudo nos recuerden que les dejamos solos en el conflicto”. La responsable de la asociación explica que con un buen dominio del castellano, los saharauis pueden optar a otros programas de acogida para estudiar Secundaria e incluso la Universidad en España.

 

Lo que más sorprende a los niños saharauis es el agua. “Beberse de un trago una botella de agua, la piscina y la vegetación son cosas nuevas para ellos”, dice Blanca López, quien también confirma que son “muy alegres y trabajadores; en cuanto acaban de comer enseguida ayudan a recoger la mesa y comparten todo con la familia”, asegura.

 

Por delante, tienen dos meses de descubrimientos, diversión, aprendizaje y felicidad. Luego llegará el triste momento de la despedida, “aunque los niños y las familias nos quedaremos con la experiencia en nuestro corazón”. Tampoco faltarán actividades conjuntas como una visita a la Diputación de Valladolid, a un parque de aventuras o al castillo de La Mota y a las piscinas municipales de Medina del Campo. Serán unas vacaciones inolvidables, unas vacaciones en paz.