Absuelto en Valladolid el policía que filtró datos sobre matrículas de varios coches

En su fallo la Audiencia entiende que no hubo perjuicio alguno para terceras personas, ni que se hubiera perjudicado una investigación sobre tráfico de drogas que había en curso.

La Audiencia de Valladolid ha dictado sentencia absolutoria en el caso del agente de la Policía Nacional que fue acusado de un delito de descubrimiento y revelación de secretos por haber consultado en los archivos informáticos distintas matrículas de coches por encargo de un conocido, titular de un taller de chapa y pintura en La Cistérniga, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

La sentencia absolutoria contrasta con los cuatro años de cárcel, nueve de inhabilitación y multa de 5.400 euros solicitados para el agente por el Ministerio Fiscal como autor de un delito de descubrimiento y revelación de secretos, además de los dos años y siete meses de privación de libertad y una sanción económica de 2.700 euros pedidos, en calidad de inductor, para R.A.G, propietario del taller ya cerrado que éste regentaba en el Polígono de La Mora.

 

En su fallo, la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia vallisoletana entiende que no consta la producción de perjuicio alguno para terceras personas, ni que se hubiera perjudicado una investigación sobre tráfico de drogas que había en curso, al tiempo que advierte de que las matrículas no tienen carácter reservado y por ello "falla" una de los pilares de la figura penal por la que se acusaba al agente, como es la revelación de un secreto.

 

"Es por ello por lo que consideramos que, más que ante la comisión de un delito de descubrimiento y revelación de secretos, nos encontramos ante un favor que realiza Óscar, con extralimitación de sus funciones", concluye el tribunal.

 

Durante el juicio, el policía nacional O.L.G, con una trayectoria profesional de veinte años en el Cuerpo, sin apercibimiento alguno y con varias condecoraciones en su haber, aseguró que el otro acusado, conocido de un primo suyo, también titular de un taller mecánico, le pidió ayuda ante el temor de que un Renault 19 que acababa de adquirir como vehículo de cortesía para sus clientes pudiera haber sido sustraído, ante lo cual le facilitó dos posibles matrículas del mismo -desconocía cuál de ellas era la buena- para que consultara en la aplicación informática policial su situación y posible implicación en algún hecho delictivo.

 

"Soy policía las veinticuatro horas y entendí que ante un posible ilícito penal mi obligación era colaborar", declaró el agente, quien sostuvo que al acceder a la base de datos con su clave y contraseña comprobó que ninguna de ambas matrículas correspondía al Renault 19 y que las mismas pertenecían a un Wolkswagen Passat y a una Renault Express, circunstancia que comunicó al otro acusado pero sin facilitarle detalle alguno de los titulares de ambos.