Abbé Nozal reconoce que Scarlett Johansson está presente en sus novelas

Abbé Nozal, en el centro, en una reciente charla en el taller de literatura de la UPP . Foto UPP.

El palentino Abbé Nozal (Tomás en otros tiempos, o quizás ahora), pintor, escultor, escritor y hombre de cultura, se somete a sus propias preguntas. Sí, un experimento divertido que pone al entrevistado contra sus propias cuerdas. Nozal, es autor, entre otras publicaciones, de las novelas "Olvidé decirte que apagaras el horno” y ”Mil cerdos envueltos para regalo”. Muy pronto llegará una nueva.

Julio César Izquierdo me ha pedido que escriba cinco preguntas con sus correspondientes respuestas. Parece algo inocuo y sin embargo, desde el punto de vista literario, es lo más parecido a una trampa para osos. 

 

La inteligencia en este acto queda del lado del trampero, que propone una entrevista onana -no se me ocurre mejor definición para este nuevo género-, y deja a la víctima desnuda frente a tal ofrecimiento: si niega el envite es un cobarde, si acepta, un insensato. La entrevista onana requiere, por parte del asaltado, un alto grado de temeridad además de un ego levantado en lunes. Resumiendo, hay que ser un perfecto imbécil para atender esta petición.

 

Así que allá va el oso de cabeza al hoyo:

 

Pregunta 1: ¿Algo sobre el existir?

 

Creo que vivimos en una sociedad que se mira el ombligo con insistencia, sin reparar en el sonido de sus tripas; combate el pánico colectivo al hecho de existir proclamándose la mejor de las posibles, e inventa un maestro armero  a quien reclamar el poco tiempo que pasa sobre la superficie de un planeta hostil.

 

Pregunta 2: ¿Algo sobre el planeta?

 

Es un planeta hostil, tanto para la rosquilla negra que coloniza al boniato, como para el género humano, pues en su mayor parte está formado por agua y aire. No sé la rosquilla, pero nosotros no sabemos respirar debajo del agua ni sustentarnos entre las nubes. Nuestra especie claramente está donde no le corresponde, de modo que su origen probablemente sea consecuencia de un accidente fortuito ocurrido en lo más lejano de una galaxia diminuta, quizás tras el agujero de gusano de Schwarzschild M4W. 

 

Pregunta 3: ¿Algo sobre el origen?

 

Somos consecuencia de la misma pulsión copulativa que origina el nacimiento de los jabatos. No obstante dicha pulsión lo es al margen del resultado y, en cualquier caso, logra que las cerdas y los marranos disfruten de hasta media hora de espasmos coitales; nosotros, primates de la familia de los homínidos, disfrutamos diez segundos.

 

Si tenemos en cuenta que el placer tiene esencia universal y el orgasmo es, en sí mismo, la justificación de la vida, habremos de colegir que:

 

A) Impedir la obtención de placer es un acto criminal.

 

B) Toda investigación científica debería tener por objetivo igualar nuestro coito al de los cerdos.

 

Lo primero sitúa a las religiones al margen de la ley. Lo segundo obliga a la clase política a trabajar en beneficio del bienestar común.

 

Pregunta 4: ¿Algo sobre el bienestar común?

 

No tengo claro si el bienestar común coincide con el particular de cada uno, más cuando en la actualidad el bienestar individual se confunde con la pura y dura supervivencia.

 

Tampoco distingo si el alcance de la comunidad abarca al sapiens o se circunscribe al renombrado 1% de los resapiens malnacidos que poseen el 99% de la riqueza mundial.

 

Más bien creo que el bienestar es un concepto empírico que el día menos pensado nos da un susto de muerte.

 

Pregunta 5: ¿Algo sobre la nada?

 

No me negarás que terminar con algo sobre la nada, es un logro cercano a la poesía, más que paralelo, casi tangente. ¡Ah, la nada! Tal cosa es la muerte, para la cual vivimos.

 

Expertos en esa materia líquida de la nada, fueron Jorge Manrique y el padre de Sabina. El primero divagó con sus coplas por los ríos que va a dar a la mar;  el segundo, al morir, confesó que las Diputaciones tienen mucho dinero para repartir aleatoriamente y comprar voluntades en saldo.

 

Así que, para terminar, diré que me quedo con el padre de Sabina, clarividente un minuto antes de expirar en los brazos de su hijo.

 

Y lamento, querido amigo, que sólo me hayas pedido responder a cinco preguntas,  pues iba a ser en la sexta donde hablaría de Scarlett Johansson y de su influencia en mis dos novelas actualmente en promoción, cuales son “Olvidé decirte que apagaras el horno” y ”Mil cerdos envueltos para regalo”.

 

Así que ya lo sabes: para otra vez, pide seis. Por pedir que no quede, querido trampero.