Abandonar los altares para acercarse más al pueblo

Los comisarios de la Virgen de las Angustias la descienden de su altar.
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Expectación y emoción en los descensos de Jesús Nazareno y la Virgen de las Angustias en el inicio de la Semana Santa de Valladolid.

No es su procesión de Regla, ni si quiera uno de los desfiles en los que procesionan; pero la expectación año tras año aumenta. No en vano son dos de las tallas con más devoción de la Semana Santa vallisoletana. Se trata del Nazareno y la Virgen de las Angustias que en este Viernes de Dolores han protagonizado sus solemnes descensos desde los altares en los que reposan todo el año.


Tras la eucaristía de rigor, las luces se apagan en la iglesia de Jesús Nazareno. Es entonces cuando varios cofrades inician la delicada maniobra del descenso. Faroles, incienso y mucha emoción esperan a la talla que 'caminará' por el interior del templo. Uno de los momentos más emotivos llegará en el encuentro con su Madre.


En la iglesia de Las Angustias le expectación también es máxima. Tras los actos litúrgicos, la imponente talla de Juan de Juni abandona el altar de su capilla y comienza el desfile por el templo ante el asombro de propios y extraños que pueden contemplar, a escasos centímetros, la genial escultura de Juan de Juni, que plasmó toda su maestría en este pedazo de madera policromada.


Por su parte, triduos, quinarios, novenarios, actos litúrgicos, besapiés y otros eventos se han sucedido en este comienzo de la Semana Santa en cofradías e iglesias vallisoletanas, como un buen aperitivo a lo que supondrán diez intensos días de emoción, procesiones y pasos en la calle.